Remedios para Leonora

 

Sueñe y choque con fuerza su copa

 

Por Mariana Jano

 

“Navegamos sobre ríos…sobre motores mecánicos… te escondes pero te encuentro… dejas que el

 

miedo se vaya lejos…no te vayas caballa mía” escribe Estela Leñero entre pausada y continúa:

 

-Recostada sobre un eucalipto sin sombra ni eternidad…

 

“Recuerdo con mucho cariño a mi mejor amiga de la infancia. Nuestro juego favorito consistía en

 

imaginar que volábamos montadas en un par de pterodáctilos, los cuales nos transportaban a

 

mundos mágicos, para conocer a seres fabulosos y luchar contra quimeras, cuando en realidad

 

íbamos y veníamos en nuestros respectivos columpios.”

 

¿Quién creó esto? ¿Remedios Varo? ¿Leonora Carrington? Porque las dos pintaron a esos

 

prehistóricos animales en repetidas ocasiones, traducidos como lagartos alados. ¿O fue acaso

 

Zaira Torroella, quien lo dice en Atico, metiéndose quizá en su propio inconsciente. Habría que

 

fondear en los vínculos sentimentales, como en los sueños o en las cartas, ¿O fue la propia Estela

 

Leñero quien salta de cuadro en cuadro sobre la escena mágicamente, en cuestión de imaginación

 

perfecta y ahora colectiva como reliquia fantasmal….

 

Añejadas, serenas pero con fuerza infernal

 

Remedios para Leonora de Estela Leñero trae a la vida a Remedios, ya muerta; la solución que

 

plantea es mediante un sueño. Así platicarán alegres, sentirán sufrimiento, angustia, dolor,

 

desesperación, locura… Ambas tratan de salir de ahí formulando conjuros hasta que se dan cuenta

 

Definitivas referentes de la pintura surrealista habrá que apuntar algo sobre ellas.

 

Leonora por ejemplo huyó toda su vida: de sus padres, de un psiquiátrico, de los nazis, durante la

 

2da Guerra Mundial cuando se exilió en México, en los 40´s. Aunque nació en Inglaterra (1917-

 

2011) se nacionalizó mexicana, fue también escritora.

 

Remedios nació en España (1908-México 1963) para ella el misticismo fue su casa, le inquietaba el

 

psicoanálisis, la alquimia su pasión, tuvo una vida enfermiza, quizá por eso realizó, en

 

colaboración, diversos cadáveres exquisitos a base de collages y en un grupo y pretendía

 

representar los estados internos del alma.

 

Estela Leñero apuntó haber trabajado el montaje con sus propios sueños y escritura en

 

automático después de una larga investigación. “No tiene linealidad, siguiendo un poco el mundo

 

Su obra entonces escapa a un orden pero no a un lugar. Se aclara no es una obra documental o

 

biográfica. Se trata de lo que soñó Estela y creo sobre sus sueños, trabajados con fuerza por las

 

actrices Gabriela Betancourt y Berta Vega bajo la delicada dirección de Gema Aparicio, diseño

 

escénico de Carolina Jiménez con música original para la obra.

 

¿Cuántos trasfondos pueden tener? teóricos como Adler, Fromm, Skinner, Yung o Freud murieron

 

enfrentando terribles batallas sobre el mundo onírico, pero para su suerte y la de los sueños, hay

 

quien sigue obsesionado con ellos y sigue estudiando su trasfondo a partir de los grandes.

 

El libro de Teoría de psicoanalismo de Carlos Gustavo Yung (Ed. Apolo, Barcelona 1951) afirma,

 

Nosotros los modernos, decía Yung, tenemos la necesidad de vivir de nuevo en el espíritu. “Freud

 

es un Fausto que no deja tranquilo a los demás y que a su vez nunca está tranquilo”

 

El montaje ¿sueño o pesadilla?

 

Un octágono blanco delimita el escenario, al centro, rodeado casi en su totalidad por obscuridad,

 

un caballito infantil se mece y en breve pausa, desaparece; para quedar solo blanco mate; dos

 

muebles que se adaptan a lo que se requiera como bancos o cavas y un gran lienzo que simula la

 

famosa torre de un cuadro al centro.

 

Ante el dolor, la desesperación, la locura, los anhelos, el deseo sexual… sí, la catarsis, o

 

purificación que se da en diversas formas como el juego, el desfogue, el sueño. “El sueño es la

 

realización simbólica” ya lo dijo Freud y en el desfogue del montaje participan todos los creativos.

 

Remedios para Leonora de Estela Leñero es como pintura fresca y poética que se mueve y habla

 

con voz propia y siguiendo las palabras de un catálogo del sistema de transporte colectivo Metro,

 

aquí el surrealismo es muy a fin a la manera de ser del mexicano, siempre dispuesto a conciliar la

 

fantasía y la realidad, la lógica y la incongruencia, con el invencible propósito de la libertad.

 

Como vino añejado (por el FONCA y la compañía Este lado del teatro), está servido (hasta el 25 de

 

mayo en el Teatro El Milagro, casi Insurgentes y Reforma) Obsérvelo, acérquelo a sus sentidos,

 

chóquelo para que lo escuche, lea todo lo que pueda sobre el tema, para que lo comprenda más, y

 

como si fuera Baco, el Dios del vino, deguste esta suave y palpitante bebida en montaje.

 

* Escuchado entre las butacas:

"Alto costo de la entrada, lo incómodo que sería de ir para una persona en silla de ruedas o con capacidades diferentes; hace falta un sitio de taxis; a la hora que termina la función, por ahora se vuelve elitista y excluye al pueblo  o ¿Para quién trabaja el FONCA?" (nota de la redacción)