31 de Diciembre
Por José Luis Avendaño
 
Este año que termina nos trajo, como siempre, muchas cosas. Nos quedan el recuento y el recuerdo. Hace cuarenta años, comenzó –continuó— el ciclo de horror y de terror, en el cono sur de América Latina, llamado Operación Cóndor,  antecedente de la esa otra operación, ésta financiera neoliberal, de los fondos buitre, que iba sobre los recursos de la tierra y el trabajo, sobre los despojos de un programa económico depredador.
 
Eduardo Galeano fecha su historia en 1976, en La Plata, Argentina, a la que titula Hincada sobre sus ruinas, una mujer busca:
 
“Hincada sobre sus ruinas, una mujer busca alguna cosa que no haya sido destruida. Las fuerzas del orden han arrasado la casa de María Isabel de Mariani y ella hurga los restos en vano. Lo que no han robado, lo han pulverizado. Solamente un disco, el Requiem de Verdi, está intacto.
 
“María Isabel quisiera encontrar en el revoltijo algún recuerdo de sus hijos y de su nieta, alguna foto o juguete, libro o cenicero o lo que sea. Sus hijos, sospechosos de tener una imprenta clandestina, han sido asesinados a cañonazos. Su nieta, de tres años, ha sido regalada o vendida por los oficiales.
 
“Es verano, y el olor a pólvora se mezcla con el aroma de los tilos que florecen. (El aroma de los tilos será por siempre jamás insoportable.) María Isabel no tiene quien la acompañe. Ella es madre de subversivos. Los amigos cruzan la vereda o desvían la mirada. El teléfono está mudo. Nadie le dice nada, ni siquiera mentiras. Sin ayuda de nadie, va metiendo en cajas los añicos de su casa alquilada. Bien entrada la noche, saca las cajas a la vereda.
 
“De mañana, muy tempranito, los basureros recogen las cajas, una a una, suavemente, sin golpearlas. Los basureros tratan las cajas con mucho cuidado, como sabiendo que están llenas de pedacitos de vida rota. Oculta detrás de una ventana, en silencio, María Isabel les agradece esta caricia, que es la única que ha recibido desde que empezó el dolor”.
 
 
Mañana será otro día. Y otro año.
 
(Frente al gasolinazo, no hay Mensaje de Año Nuevo que valga)
Lecciones de política exterior
 
José Luis Avendaño C.
 
1
 
La deshonra, titula Eduardo Galeano esta cápsula:
 
“A fines de 1979, las tropas soviéticas invadieron Afganistán.
“Según la explicación general, la invasión quería defender al gobierno laico que estaba intentando modernizar el país.
 
“Yo fui uno de los miembros del tribunal internacional que en Estocolmo se ocupó del tema, en el año 1981.
 
“Nunca olvidaré el momento culminante de aquellas sesiones.
 
“Daba su testimonio un alto jefe religioso, representante de los fundamentalistas islámicos, que en aquel entonces eran llamados freedom fighters, guerreros de la libertad, y ahora son terroristas.
 
“Aquel anciano tronó:
 
“— ¡Los comunistas han deshonrado a nuestras hijas! ¡Les han enseñado a leer y a escribir!”
 
2
Una característica de la guerra fría es que las confrontaciones entre Estados Unidos y la Unión Soviética nunca se dieron y dan de manera directa (incluyendo la utilización de armas nucleares), sino en terceros países, de preferencia en espacios del Tercer Mundo.
 
En EU, podrán cambiar presidentes, demócratas y/o republicanos, pero en materia de política exterior hay una cierta continuidad, que busca preservar su hegemonía, que dio origen al complejo militar industrial, hoy financiero, pero hoy en un mundo multipolar. Posee dos instrumentos: la acción directa o armada, incluyendo la encubierta, con fuerzas que organiza y entrena, la acción indirecta, o la diplomacia del dólar, como documentó el maestro José Luis Ceceña.
 
Esos terroristas (los de antes y los de hoy), dice Michel Chassudovsky, profesor de la Universidad de Ottawa, son made in USA, hechura de Estados Unidos. Allí nació Al Qaeda, que daría lugar, ahora, al Estado Islámico.
 
Hay que ver la película Rambo III (1988), que se desarrolla en Afganistán, quien ayuda los freedom fighters para expulsar a los soviéticos. Guerreros que serían las huestes, primero, de Al Qaeda, al que se le responsabilizó de los ataques terroristas a las Torres Gemelas de Nueva York, el 11 de septiembre de 2001, el 9/11, y después de ISIS, el Estado Islámico, que ha servido de pretexto para intervenir en el Oriente Medio, en particular, Líbano y Siria.
3
Uno, se dice, es el discurso de campaña y otro el discurso de presidente electo. Pero, en el caso de Donald Trump, ha seguido con guión, en dos asuntos que conciernen a México: la migración y el libre comercio. En el primer caso, amenaza con levantar un muro a lo largo de su frontera sur, con México (que ya existe en parte), además de expulsar de su territorio a millones de indocumentados, la mayoría de ellos, mexicanos.
 
En el segundo caso, promete abrir el Tratado de Libre Comercio de América del Norte que tiene con Canadá y México, a la vez que se compromete a bajar impuestos a las grandes empresas, ya sea para que regresen sus capitales o para que no se vayan, particularmente a China y México, donde los costos de producción son menores. ¿Cómo se compite donde los salarios son 15 horas la hora, contra los 48 centavos de dólar la hora que se pagan en México?
4
Los primeros nombramientos del equipo de transición de la Administración Trump, que comienza el 20 de enero de 2017, no dejan lugar a dudas: predomina gente de la línea dura o neoconservadora.
 
Como secretario de Defensa la apuesta es James Mattis, general retirado, pero amante de matar gente (sic). En un reciente artículo (Truthout, 6 de diciembre), Dahr Jamail califica a Mattis como “criminal de guerra”, y como ejemplo pone su participación en la masacre de Fallujah, Iraq, en 2004.
 
No por nada, en su apodo Mattis lleva la fama: Mad Dog o Perro Maldito.
5
Con un empresario en la Casa Blanca, sin la menor experiencia política formal, ¿quién gobernará en Estados Unidos? El mundo, en vilo. 
Trump, presidente
 
José Luis Avendaño C.
 
“Después de la derrota, hay que indagar la
responsabilidad de los dirigentes”. Gramsci
 
Parece un mal chiste o una broma de mal gusto. Pero más vale que nos vayamos acostumbrando. Presidente habemus: Donald Trump.
 
El mundo –no sólo la mitad de Estados Unidos—, literalmente, amaneció el 9 de noviembre en un estado de shock. Lo que, políticamente, era imposible, y se hizo realidad. Aquí, en México, desde días antes, en las calles, todo mundo hablábamos como expertos en política y elecciones de EU. Después, incrédulos, caminamos cual zombis. Y los mercados, nerviosos. De la depresión y la angustia al miedo y horror. Más que una simple trumpada.
 
La cobertura de los medios fue como si el presidente que se votaba fuera de México. No únicamente por la frontera común de más de tres mil kilómetros, si no por los lazos (inter)dependientes en materia económica, comercial y financiera, además de las amenazas contra los migrantes.  
 
Es más fácil explicar la victoria de Trump que la derrota de la demócrata Hillary Clinton, quien lo tenía todo para ganar (recursos y apoyos) y que se perfilaba como la primera presidenta (mujer presidente) de Estados Unidos. Caprichos de la democracia. No había mucho de dónde escoger: entre lo malo y lo peor.
 
Fue un fracaso más de las encuestas, hechas a modo, con lo que se cuestiona el papel de los grandes medios. Fue el tercer tropiezo en escasos dos meses: primero fue el Brexit o la salida de la Gran Bretaña de la Comunidad Europea; después fue el No de los colombianos a la paz concertada entre el gobierno y la guerrilla, y ahora es la llegada de Trump a la Casa Blanca.
 
Desde el comienzo, la pregunta fue: ¿cómo es que una persona como él llegó, primero a ser candidato republicano y luego presidente de EU? Sea lo que fuere, representa una humillación a la clase política, que lo consideró un payaso egomaniaco, únicamente un empresario millonario, sin haber alcanzado un puesto alguno de representación popular. Ese era y es el temor.
 
Sin el apoyo inicial de la cúpula republicana, se le consideraba un novato en política. Sus únicas relaciones con Washington o Wall Street, son las naturales del dinero y/o los negocios. No se diga, su ignorancia en política exterior, y ahora (a partir del 20 de enero de 1917) con la capacidad de apretar el botón nuclear.
 
Un personaje mediático, que apeló más a los sentimientos y las pasiones de la gente, por encima de la razón y la crítica. Sin embargo, su elección es una crítica al estableshment de parte de un electorado decepcionado de la política formal. Un electorado acostumbrado más a la contemplación (frente al televisor) que a pensar o reflexionar: una sociedad dominada por la imagen más que por la lectura crítica (de la realidad).  
 
Trump, calificado de populista de derecha, explotó tales sentimientos de la clase media blanca trabajadora, pero desempleada por el cierre de fábricas, desplazadas a México y China –nuevos chivos expiatorios—, donde los costos de producción son menores. De ahí su visión proteccionista contra del Tratado de Libre Comercio de América del Norte. Por si fuera poco, los empleos, aun los de menor calidad y salario, los disputan con los migrantes indocumentados, hoy bajo la amenaza de la deportación.
 
¿Está México en capacidad de recibir de regreso cuando menos a uno, dos, tres millones de personas? Se insiste en que se halla blindado en materia financiera y monetaria. Al menos, eso dicen las autoridades, pero, ¿lo está productiva y socialmente? Por eso la prisa de la administración de Peña Nieto de trabajar con el equipo de transición de Trump y conocer las reales intenciones del futuro inquilino de la Casa Blanca.
 
Se dice que la elección de Trump ofrece una oportunidad para que México redefina sus relaciones con Estados Unidos. Sobre todo, que nos obligará hacer más por nosotros mismos. Por ejemplo, habrá que replantear la guerra contra las drogas, de cara a la aprobación del uso recreativo de la marijuana (sic) en California, con el que México tiene frontera y con una amplia población de origen mexicano.
 
Por otro lado, se afirma que México hace su tarea, y se ponderan la estabilidad macroeconómica y las reformas estructurales, que no obstante han resultado insuficientes para detonar un crecimiento sostenido, que abata la pobreza, para no decir la desigualdad, que parece ensancharse.
 
No se habla de replantear la política económica o la manera en que nos insertarnos en la globalización, por naturaleza excluyente, es decir, en que el capital humano, mejor dicho, la fuerza de trabajo –la vida misma— es desechable.
 
El resultado es más de lo mismo, allá y aquí. 
2 de Noviembre
 
José Luis Avendaño C.
 
A María Eugenia Pastrana
 
1
 
La muerte “nos pela los dientes”.
 
Los mexicanos tenemos, desde tiempos ancestrales, una relación especial con la muerte.
 
Un hecho natural –consecuencia del paso del tiempo, de la vida misma—, lo hemos convertido en una relación festiva, terminando por vestirla y transformarla en la Catrina, tal como la plasmó José Guadalupe Posada. Pero, también, aparece en forma de calaveritas, con los nombres no sólo de los muertos, y que pueden ser lo mismo de azúcar, chocolate o del revalorado amaranto, alimento prehispánico, que fue prohibido por los conquistadores.
 
2
 
Se fueron las brujas y llegan, sonrientes y hambreadas, las calacas. Alguna brujita se queda para pedir su calaverita.
 
Es el día (¿o la noche?) en que sale La Llorona, cuando se nos aparece o se escuchan sus gritos… por sus hijos, que somos nosotros, hijos de La Chingada, diría Octavio Paz.
 
“… no vale nada la vida…”, canta José Alfredo.
 
3
 
¿Y qué hay de las ofrendas?  Nadie se va del todo, en tanto alguien lo recuerde. De ahí que las ofrendas sean un tributo a nuestros muertos, que regresan ese día para convivir con nosotros. El papel picado, las flores de cempasúchil, el olor a copal y los retratos, acompañan a la comida y bebida que les gustaba. ¡Salud!
 
Así lo cuenta, para un día como éste, Eduardo Galeano, en Los hijos de los días:
 
“En México, los vivos invitan a los muertos, en la noche de hoy de cada año, y los muertos comen y beben y bailan y se ponen al día con los chismes y las novedades del vecindario… Entonces la gente los corre a escobazos: ‘ya vete de una vez, ya déjanos en paz, no queremos verte hasta el año que viene.’ ”
 
4
 
En la ofrenda se resume nuestra relación con la muerte; la relación que tenemos vivos y muertos, los vivos con los muertos, con nuestros muertos.
 
En nuestro panteón particular, en el que se encuentran familiares o amigos, se agregan otros personajes, con los que nos identificamos, y que, por tanto, también son nuestros muertos.  
 
Una amiga pone en su ofrenda la imagen del Che. Un Che que, en última carta a sus padres, desde Bolivia en octubre de 1967, no cita ni a Marx ni a Martí, sino a El Quijote.
 
5
 
En el recuento, ¿cuentan también los muertos de las tumbas clandestinas?
“Las madres juntaban los huesos de sus hijos
como los triángulos conocen
que las orquídeas son para las redes
oscuras                        
del crepúsculo.
 
“Y sin embargo fueron asesinadas las preguntas”.
 
Así lo escribió Ramón Martínez Ocaranza, en un poema de noviembre de 1968.
 
6
“¿Entonces, qué pelona: me llevas o no me llevas?”, canta Eugenia León.
 
Al ratito.

 

2 de Octubre no se olvida
 
José Luis Avendaño C.
 
“La libertad es la libertad de aquel que piensa diferente”.
Rosa Luxemburgo
 
En la historia contemporánea, 1968 es un parteaguas. Suele hablarse de un antes y un después del 68. Fue el tiempo de la irrupción de los jóvenes como sujeto histórico. De París a Berkeley (California), pasando por México. Los filósofos Marcuse, Sartre y Eli de Gortari, maestros. Y, en medio, la invasión soviética a Checoslovaquia, que cortó de tajo la primavera de Praga, un intento de darle un rostro humano al socialismo, desfigurado por Stalin. La intención era y es –asignatura pendiente— conciliar la libertad con la justicia, reunirlos, dado su desencuentro.
 
Aquí, en México, si bien se vivía un relativo desarrollo con estabilidad en la economía, predominaba el autoritarismo político, en que la del presidente en turno (del PRI desde 1929) era la única voz que valía. “¿Qué hora es? La que usted diga, Señor Presidente”, respondía el interrogado, con total sumisión. El movimiento estudiantil popular recogió antiguas, siempre renovadas, banderas, como de los ferrocarrileros, médicos y maestros. Como el día de hoy.
 
En el principio fue la palabra –el diálogo—, y bajo esta consigna, se imprimieron y distribuyeron hojas volantes por parte de brigadas. Era un ambiente lúdico con elementos críticos. Se trataba de socializar el conocimiento y la información sobre el movimiento. Nada que ver con ideas exóticas del extranjero, a no ser las de la Revolución Francesa: libertad, igualdad, fraternidad. Pero, el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz vio moros con tranchete, y se decidió por la fuerza. Cientos murieron, o fueron torturados y encarcelados, y después obligados a salir del país. Como en los tiempos de la pax porfiriana, sólo había tres opciones: encierro, destierro o entierro.
 
Ahí queda la marcha encabezada por Javier Barros Sierra, el Rector de la Dignidad, después del bazukazo a la puerta de la Preparatoria 1 y la ocupación militar de Ciudad Universitaria. En aquellos tiempos, era delito ser joven (en todo caso, pensar joven), y peor, ser estudiante. Aquí, recuerdo a mi maestro de Lógica, en la Preparatoria 9, Juan Pablo García, exiliado republicano español.
Salvador Zarco, estudiante de Filosofía en la UNAM y corrector en el periódico El Día, fue de los muchos que fueron a dar a Lecumberri (prisión inaugurada en 1910 por el otro Díaz: don Porfirio), en el área de los presos políticos. Allí conoció a Demetrio Vallejo, líder sindical de los ferrocarrileros, y a partir de entonces decidió cambiar de oficio. Hoy, es el director del Museo de los Ferrocarrileros, por los rumbos de la Basílica de Guadalupe.
 
Así, infinidad de historias y memorias, personales y colectivas. Entre los testimonios que aparecen en La noche de Tlatelolco, de Elena Poniatowska, rescato el corrido dedicado a La Tita, Roberta Avendaño, representante de la Facultad de Derecho ante el Consejo Nacional de Huelga (CNH). Y este 2 de octubre, el primero ya sin Raúl Álvarez Garín.
 
Por esos días, el poeta Ramón Martínez Ocaranza escribió:
 
“Y Quetzalcóatl lloró
como no había llorado nunca un Dios     
sobre
la
tierra”.
De los 43, dos años después…
 
José Luis Avendaño C.
 
Hoy, 26 de septiembre, se cumplen dos años de la desaparición forzada (perdón por el tecnicismo) de 43 estudiantes de la Escuela Normal “Isidro Burgos”, de Ayotzinapa, Guerrero. Dos años en que no se sabe, a ciencia cierta, qué sucedió esa noche y la madrugada del 27. La verdad histórica, según el ex procurador, se convirtió, siguiendo el discurso del (no) poder, en mito genial.
 
Conmemoramos hoy a 43, pero son miles más, como lo establece el hecho de que, buscándolos, se encuentran y se topan con decenas de fosas clandestinas, con restos de seres que tuvieron nombre y que, seguramente, alguien más tampoco los olvida y los sigue buscando.
 
Los normalistas desaparecieron en Iguala, camino a la ciudad de México, donde participarían en la conmemoración del 2 de octubre (otra historia y la misma de impunidad del Estado).
 
Hace unos cuantos días se presentó en la Casa de Cultura Santa María La Ribera, el libro de Ramón Martínez Ocaranza (1915-1982): Elegía de triángulos (Cisnegro. México. 2016), que reúne poemas escritos entre 1967 y 1969, cuyo hilo conductor es la historia, a partir de deidades de las culturas griega, romana, náhuatl y tarasca.
 
A manera de recuerdo de los +43, transcribo un fragmento de Profecías de Tlacatecólotl, que en la mitología náhuatl es el Hombre-Búho que adivina el destino; una especie de profeta. Fue escrito el 8 de febrero de 1968:
 
“Todo lo puede Dios;
pero no puede
                        lavar
          las        
               manchas
                                de
                                     los   
                                           crímenes.
Los hijos de los muertos
Recogerían el odio de sus muertos.
 
Y Lady Macbeth padecerá venenos delirios”. 
Tiempo de gritos
 
José Luis Avendaño C.
 15 septiembre 2016
Lo sabe cualquier mexicano desde niño, y así lo cuenta Eduardo Galeano en Los hijos de los días, donde para el 16 de septiembre, titula como Baile de disfraces:
 
“A las dos de la mañana  de hoy, en el año de 1810, Miguel Hidalgo gritó el grito que abrió paso a la independencia de México.
 
“Cuando el grito iba a cumplir un siglo, en 1910, el dictador Porfirio Díaz anticipó en un día la celebración, para que coincidiera con su cumpleaños, y el Centenario se festejó a lo grande.
 
“La ciudad de México, lustrada y maquillada, recibió a los distinguidos invitados de más de treinta países, sombreros de copa, sombreros de plumas, abanicos, guantes, oros, sedas, discursos… El Comité de Damas escondió a los mendigos y calzó a los niños de la calle. Los indios fueron pantalonizados, pantalones gratuitamente distribuidos, mientras se prohibía el ingreso de los que vestían sus tradicionales calzones de manta. Don Porfirio colocó la piedra fundacional de la cárcel de Lecumberri y solemnemente inauguró el Manicomio General, con capacidad para mil locos.
 
“Un impresionante desfile relató la historia nacional. Un alumno de la Escuela Dental representó a Hernán Cortés, el primer voluntario que vino a mejorar la raza, y un indio triste desfiló disfrazado de emperador Moctezuma. Una corte francesa, al estilo Luis XVI, ocupó el carro alegórico que más ovaciones arrancó”. Hasta aquí, Galeano.
 
Hoy, 15 o 16 de septiembre de 2016, son, se dice, tiempos de recortes y austeridad. Pero deambula uno que otro disfraz.
 
 

En Corto

Lucha magisterial
22 agosto 2016
José Luis Avendaño C.
 
En medio de una efervescencia social, hoy, 22 de agosto, se inicia en México el nuevo ciclo escolar 2016-2017. Es mucho más que un simple malestar, como se definió desde el Poder Ejecutivo. Es producto del paquete de reformas disque estructurales, concertados por principales partidos políticos a través del Pacto de México, apenas un día después de la toma de posesión de la actual administración federal.
 
La piedra de toque es la reforma educativa, cuyo contenido es más laboral y de control social, después de casi cuatro años –en realidad seis sexenios— en que es más que evidente el fracaso de la gestión política, bajo el dogma neoliberal. Se le echa la culpa a los maestros del bajo nivel educativo, no acorde con las necesidades de la globalización, toda vez que a lo largo del siglo XX, muchas veces a contracorriente de la política corporativa –desde arriba y en beneficio de unos cuantos— y en condiciones adversas y precarias desempeñaron su papel. No en balde, se vio al magisterio como un apostolado.
 
Hoy, en medio de una campaña de desprestigio, el maestro (el que enseña a reflexionar sobre las condiciones existentes), que es el eslabón más débil del proceso educativo, es objeto de represión. No es casualidad que el movimiento en contra de la reforma se de en el sur y sureste del país, donde tales condiciones son las más desfavorables, revelándose no únicamente contra las condiciones de miseria sino también contra los antiguos cacicazgos, que crecieron al amparo del viejo PRI, que como se ve es el PRI de siempre, de raíz autoritaria.
 
Contra lo anterior va la lucha magisterial, que es ya de larga data. Una lucha que no sólo es en México. Lo mismo es en Chile que en Francia y Estados Unidos. Aquí, en México, primero fue la reforma y después el modelo educativo, que es como poner a los bueyes detrás de la carreta. Reforma y modelo, sacados de la manga, que los maestros fueron ignorados, ninguneados. El sello neoliberal es claro: la imposición, y si esto no es suficiente, se acude a la represión contra los insumisos.
 
¿Se rebela el verdadero maestro contra la evaluación per se? No. Es contra el tipo de evaluación, que es una especie de poda social, para desterrar a los elementos más conscientes y críticos. ¿Por qué no hacer una evaluación social de muchos funcionarios, que llegaron, no por su capacidad, sino por amiguismo? El área del deporte institucional es el ejemplo más reciente, en que algunas de las medallas olímpicas obtenidas se obtuvieron a pesar de ellos.
 
Luis Hernández Navarro, en La novena ola magisterial (Brigada Para Leer en Libertad / Fundación Rosa Luxemburgo. México. 2016), cuenta, a manera de anécdota, lo que sigue:
 
“El maestro pregunta por el altavoz: ¿capital de Veracruz? Sus compañeros responden voz en cuello: ¡Boca del Río! Vuelve a interrogarlos: ¿capital de Guerrero? Jocosos, le contestan: ¡Acapulco! Nuevamente los inquiere: ¿capital de Oaxaca? Los mentores exclaman: ¡Huatulco! Enérgicos corean: ¡Urgente! ¡Urgente! ¡Evaluar al presidente!
 
Empero, la lucha magisterial es contra algo más que la simple ignorancia.
Cuarenta años después
 
José Luis Avendaño C. 
 
Se cumplieron, en marzo, 40 años de la instauración en Argentina de la dictadura militar, dentro de un orquestado Plan Cóndor, desde Washington, que extendió la represión desde Chile a Uruguay. Años antes, se había instalado en Guatemala, República Dominicana y Brasil, y ahora lo hacía en Argentina. Siguiendo la tradición del exilio español, México se convirtió en tierra de refugio de centenares de latinoamericanos, entre ellos a argentinos, muchos de los cuales se transformaron en argenmex.
 
 Hace unas semanas se presentó el libro: Del gobierno popular al modelo neoliberal, compilado por Carlos Prigollini, que editó el Grupo de Apoyo del Frente para la Victoria (FpV) de Argentina en México, y que reúne textos escritos entre 2012 y 2016, al calor de la derrota electoral del FpV, que significó el ascenso de Mauricio Macri en diciembre de 2015, como nuevo presidente de Argentina. Además de Prigollini, escriben José Miguel Candia, Walter Martínez Alves, Néstor S. Medina y Juan Carlos Rodríguez.
 
De la dictadura militar a la dictadura del mercado. El resultado, como se dice en el epílogo es esta barbarie modernizadora que, como se ve, lo moderno no le quita lo bárbaro, como esencia del neoliberalismo. Son cuatro momentos de la historia de Argentina: la dictadura militar (1976), la democracia restringida (1983-2003), los doce años de Néstor y Cristina Kirchner (2003-2007 y 2007-2015, respectivamente) y la actual restauración neoliberal, que es como volver al pasado.
 
Son escritos de coyuntura, pero que agrupados, adquieren una relevancia para explicar por qué triunfó, a pesar de la reciente experiencia de la dictadura y de la democracia restringida –de Alfonsín a Menem—, y regresó la derecha neoliberal, es decir, de la dictadura de los mercados. Sobre todo, recorre las páginas la presencia y quehacer del poder mediático, representado por el Grupo Clarín y el diario La Nación, que replicaron para resto de América Latina, Televisa y CNN en Español.  
 
Argentina, como otros países bajo el dominio del dogma neoliberal, regresó a la etapa de la dictadura militar de manejo del país como si fuera una empresa cualquiera; peor aún: como si fuera una subsidiaria de consorcio transnacional, donde los encargados de la gestión política fueron, hace poco, ejecutivos (CEO) y gerentes de empresas públicas o privadas, y que con esa mentalidad gerencial conducen los destinos del país. Vale subrayar: contra los intereses populares y de la Nación. Fue el tiempo del entreguismo, que llegó al extremo de “las relaciones carnales” con Estados Unidos.
 
Se incluye el asunto de las islas Malvinas (1982), usurpadas por Inglaterra, que, aparte de su posición estratégica, contiene reservas de minerales, petróleo y gas, y 70 por ciento de agua dulce del planeta, y que los militares, como harían con el Mundial de Fútbol de 1976, harían un asunto político mediático, mejor dicho, patriótico mediático, creyendo compensar, con ello, el descrédito por las Malvinas, de un ejército que, como muchos tantos, sólo son buenos para reprimir a los pueblos.  
 
En la primera década del siglo XXI, la región vivió, con los Kirchner, una breve etapa de flujo democrático, bajo un signo nacionalista y popular, y ahora se regresa, de la mano del dogma neoliberal, a un clima de derecha, conservador o reaccionario, en los ámbitos político, económico y social.
 Una oleada privatizadora alcanzó a Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF), Aerolíneas Argentinas y las jubilaciones, y en plena crisis se escuchó la voz de la calle: “Que se vayan todos”.
 
A lo largo del texto se enumeran tanto éxitos como fracasos de la fórmula K, como el antecedente de la gestión neoliberal y su regreso –corregido, aumentado y profundizado— con Mauricio Macri. Pero, sobre todo, está el comienzo de una autocrítica desde la izquierda sobre la derrota electoral.
 
Un texto, el de Prigollini, para no olvidar, en este necesario ejercicio de y para la memoria. Como dijo Jorge Luis Borges, citado por el compilador: a los argentinos “no nos une el amor, sino el espanto”. Cual letra de tango
 
Diego Rivera, sobre el Ratón Miguelito
 
José Luis Avendaño C.
 
“Recuerdo innumerables cosas que se hacen en México con el propósito de ser destruidas –esculturas de azúcar hechas para ser comidas; esculturas de cartón y papel elaboradas especialmente para ser rotas y quemadas (los Judas). Y esas cosas son las que poseen el mayor valor plástico del arte mexicano”.
 
Así se refería Diego Rivera del arte popular mexicano (que no artesanía) hace más de 80 años, vis a vis con las caricaturas animadas que empezaba a producir Hollywood, visto como una manifestación de arte popular, pero con una función ideológica determinada. Una ideología que desmontarían Ariel Dorfman y Armand Mattelart en su texto: Para leer al pato Donald (1972).
 
Las primeras formas de arte reconocidas son las pinturas rupestres. Son figuras, apenas esbozos, de animales que cazaban, que con el paso del tiempo se volvieron expresiones para el consumo de las masas. De su desarrollo –como arte e ideología— se encargó el sistema, que a manera de antiguas fábulas, presentaban las diferencias entre bien y mal, y con ello una moral, en la que los personajes son animales, reconocibles y cercanos, como perros, ratones o pájaros. Superratón contiene el mismo mensaje que Superman.
 
En el marco del 130 aniversario del nacimiento de Diego Rivera (1886-1957), el Museo Mural Diego Rivera presenta la exposición Diego Rivera: re-visiones de Norteamérica, un conjunto de 193 obras, entre dibujos, grabados y pinturas, que realizó el artista oriundo de Guanajuato durante sus estancias en Estados Unidos (San Francisco, Detroit y Nueva York), donde hizo sendos murales, entre 1930 y 1940.
 
Entre el material expuesto, aparece un artículo que escribió Diego Rivera sobre Mickey Mouse o Ratón Miguelito, de 1932, que rescató Irene Herner, que conserva, y que después de ocho décadas, conserva su vigencia.
 
Los dibujos animados, advierte Diego Rivera, “son productos sociales de la mayor eficacia, dibujos gozosos y simples que logran hacer descansar a hombres y mujeres agobiados (…) No es el estilo, sino la estandarización de los detalles del dibujo, la infinita variedad de agrupamientos, como en los frisos pintados de los egipcios y en la cerámica de los griegos; y a todo ello se añade la cualidad del movimiento. Y su representación en el cine, que de acuerdo con la opinión del señor Eisenstein, es el único arte de hoy”.
 
Rivera creía que desaparecidas “las películas revolucionarias de hoy” (sic), junto a otras manifestaciones artísticas, sobrevivirían sólo esos dibujos animados, que seguirán divirtiendo a chicos y grandes. De su poder e influencia, “los estetas de ese día encontrarán que Mickey Mouse fue uno de los héroes genuinos del arte estadunidense de la primera mitad del siglo XX, en el calendario anterior a la revolución mundial”. Una revolución mundial, socialista pues, que muchos artistas e intelectuales vislumbraban posible en la década de los 30 del siglo pasado.
 
Tendrían que pasar ocho años, en 1940, para la definitiva consagración de Miguelito como icono de la cultura de masas, con la película de Walt Disney: Fantasía. Memorable el episodio de El aprendiz de brujo…  que así se comportan los hacedores de la política económica, que tienen, hoy, deshilachada la economía. ¿De risa loca?

 

De salida
José Luis Avendaño C.
 Un fantasma recorre Europa…”
 Así se inicia El Manifiesto Comunista (1848). Pero no es, propiamente, como decían Marx y Engels, el fantasma del comunismo lo que espera a Europa, con una izquierda a la deriva, sino el fantasma del desempleo: el miedo a no perder el empleo o no obtenerlo, en tiempos del trabajo precario. Sólo así se comprende la votación del pasado 23 de junio.
Aunque muchos se arrepintieron de su voto, parece que no hay vuelta atrás. Las consecuencias son inmediatas en los lazos comunitarios. La decisión del Grexit: salida de la Gran Bretaña de la Unión Europea (UE), dejó perplejo al mundo. Y es que en plena globalización, regresar al aislamiento supone un pecado mortal contra la integración. De paso, no se midieron los alcances de la democracia, cuando la acompaña la desinformación.  
En fin, que la orgullosa Albión, que de la mano de Enrique VIII e Isabel I, consolidó la reforma protestante, y con ello le dio una ética al capitalismo (Max Weber dixit) se apartó de una Europa en crisis y llamas. Origen del liberalismo económico, a fines del siglo XVIII, con Adam Smith y David Ricardo, esa doctrina del dejar hacer le sirvió para legitimar el colonialismo (de libre competencia hacia fuera y proteccionista hacia dentro) a lo largo de los dos siguientes siglos. A partir de la década de los 70 del siglo XX, con la dupla Tatcher-Reagan, se desplegó el neoliberalismo, que no es más que la práctica del capitalismo salvaje: el capital sin restricciones, es decir, el dejar hacer sin límites, en perjuicio no sólo de la clase obrera, sino de toda la sociedad, incluidas franjas de la clase media, en vías de proletarización.
La decisión británica es relativa, porque Escocia dijo No, a abandonar la UE. La salida tiene muchas aristas. Una lucha de clases enmascarada, que se quiso pasar por generacional: quienes votaron a favor fueron los viejos, mientras que los jóvenes, a quienes más afecta la crisis en forma de menores oportunidades de educación y empleo, fueron los que menos acudieron a las urnas o de plano no votaron.
 Por su condición geográfica, de isla, al norte de la masa continental europea, Inglaterra que, junto a Escocia, Irlanda y Gales, forma la Comunidad Británica, históricamente se ha sentido un territorio aparte de Europa. Ha tenido, a lo largo del tiempo, grandes confrontaciones con naciones europeas, por ejemplo, contra España, Francia y Alemania, que han reconfigurado la historia universal. Celosa de su soberanía, al adherirse a la UE, GB conservó su moneda, la libra, sin adoptar el euro, la moneda comunitaria. Pero, ambas, GB y la UE, no se explican la una sin la otra. Una Unión Europea que nació de la necesidad de que los grandes conflictos, como lo fueron la primera y segunda Guerras Mundiales (1914-1918 y 1939-1945, respectivamente), ya no se dirimieran en el Viejo Mundo. Eran los visos de la integración.
Sin embargo, la UE nació bajo el signo de la desigualdad, su pecado original, principalmente de sus estructuras económicas, y que, más temprano que tarde, estallaría en forma de crisis económica y social. Allí está caso de Grecia, al que se le impusieron una serie de medidas de austeridad, que recayeron, sobre todo, en la población, con el fin de no dejar de cumplir con sus compromisos con sus acreedores. El fenómeno migratorio vino a ejercer presión sobre los servicios sociales, algunos de los que, como la educación y la salud, se encuentran bajo la amenaza de la privatización, aun en países con gobiernos que se dicen de izquierda.
En realidad, los migrantes son el chivo expiatorio de una crisis de larga data, que no solamente es económica o financiera, y de las instituciones de la UE, sino una crisis del modelo neoliberal (excluyente del 99%), impuesto en muchos lugares a sangre y fuego, y que resulta hoy inoperante, para decir lo menos, para resolver la crisis, pero que sirve para recomponer el poder financiero. Ahora lo que se disputa es el lugar dejado por la City de Londres. Quedan, en medio de las cenizas, los mecanismos de despojo y explotación.
 
Stop Trump!
 
José Luis Avendaño C.
 
Con esta pequeña frase de dos palabras, se ha levantado un movimiento en Estados Unidos, México y podría decirse que en el mundo, que da título al reciente libro de Federico Campbell Peña, periodista mexicano y activista en favor de los migrantes, editado por la Coalición Binacional contra Trump (México, 2016. 60 pp.). Stop Trump!¡Frenen a Trump!, parece ser la consigna, en relación al magnate que se perfila como el candidato del Partido Republicano para la elección presidencial de Estados Unidos, el martes 7 de noviembre.
 
Con una retórica de corte discriminatorio y racista, principalmente contra la población afroamericana y mexicana, así como los de credo musulmán, que muchos consideran neonazi (incluso parte de la comunidad judía), el empresario inmobiliario borró a los demás aspirantes del partido cuyo símbolo es un burro, y ha puesto en un predicamento a la misma cúpula republicana, que tendrá que nominar en su convención, el próximo mes de julio, en Cleveland, Ohio, a un candidato incómodo por extremista.
 
De su campaña, impregnada de odio y violencia, emerge un extenso movimiento anti Trump, con el objetivo de pararlo, frenarlo, para que no llegue a la Casa Blanca. Músicos y artistas se han pronunciado en su contra, y su figura ha sido objeto de burla, a través de piñatas y mojigangas. Hasta el Papa Francisco, en febrero pasado, en el avión que lo llevó a Roma, de regreso de su gira por México, expresó: “Una persona que sólo piensa en construir muros y no puentes, no es cristiano”.
Como se dijo en la presentación del libro, Trump tendrá que moderar su discurso, que evidentemente fuede campaña prelectoral. Más, después de la masacre en Orlando, Florida. Un crimen de odio que tiene dos aristas: el de un extremista islámico que irrumpe en un bar gay, y cometió el peor atentado desde losataques terroristas del 11 de septiembre de 2001. Es, como dice el presidente Barack Obama, es un discurso “para su consumo político” (la cacha de votos).
 
Su lema de campaña, de carácter xenófobo: Make America great again! (¡Hacer Estados Unidos grande de nuevo!), amerita un comentario: Estados Unidos de América se llama así mismo simplemente América, usurpando o agandallándose el nombre que corresponde a todo un continente, dentro de su visión expansionista, por no decir, imperialista, que se manifiesta en considerar a América Latina su patio trasero.
 
En cuanto a volver hacerlo grande de nuevo, se reconoce que Estados Unidos ha perdido hegemonía, en unmundo multipolar, y la visión de la crisis es sólo en su dimensión económica, enfocándose en los males que ha traído para EU el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, TLCAN (1994), que deja de lado elcomponente financiero de la crisis (2008), con una serie de especulaciones y fraudes, por los cuales quedó al desnudo la desigualdad que permea a la sociedad estadounidense, en contra del 99 por ciento de la población.
   
Es ya célebre su perorata, hace un año, en junio de 2015, en que se lanza contra los mexicanos, y en que propone construir un muro a lo largo de toda la frontera sur: “No nos mandan a la gente correcta. Vienen no sólo de México, sino de América Latina y quizás probablemente de Medio Oriente”. De los tres mil 155 kilómetros que tiene su frontera con México, ya existe un muro en mil 54 kilómetros, de cemento y metal, equipado de cámaras, sensores infrarrojos y drones. Si se consuma la propuesta de Trump, analistas consideran que podría la economía estadounidense reducirse dos por ciento.
 
Curiosamente, Barack Obama ha tenido, en materia de migración, una postura contradictoria: por una parte, ha buscado durante sus dos periodos de gobierno una reforma migratoria que regularice a los migrantes indocumentados, en especial a los llamados dreamers (soñadores), que estudian y trabajan, o que se encuentran en el Ejército, y que no cuentan con la residencia legal. Pero, por otra parte, ha sido el presidente de Estados Unidos que más migrantes ha deportado: 25 por ciento más que George W Bush. “Creo que merecen un camino a la ciudadanía. No estoy de acuerdo con la actual política de deportaciones”, señaló el precandidato demócrata Bernie Sanders, en mayo pasado, en un acto en el Parque de la Amistad, al sur de San Diego, California, en la barda frente al Océano Pacífico.
 
Él mismo es hijo de migrantes: su madre, Mary McLeod, de Escocia, emigró a los 18 años a Estados Unidos, donde conoció y se casó con Fred Trump, hijo de inmigrantes alemanes. Su abuelo, Frederick Trump, llegó a Estados Unidos en 1885, “como emigrante económico y de forma ilegal”. Léase: pobre e indocumentado. Es más, su padre fue arrestado durante los disturbios de una manifestación en Nueva York del grupo extremista Ku Klux Klan. Hoy, que Estados Unidos, gracias a las oleadas de migrantes, que ha recibido a lo largo de su historia, Donald Trump quiere revivir la supremacía de los WASP (blancos, anglosajones y protestantes), que, demográficamente, son cada día menos.
 
Lo que ha hecho popular a este neoconservador entre estratos de la población, con miedo a perder su empleo, es su discurso en contra de quienes dejan de invertir en el país y se llevan su capital a otros países,con menores costos de producción (salarios e impuestos), en particular, a México. De allí que una de sus propuestas, además de levantar un muro, en vez de tender puentes –como dicen Obama y Clinton—, sea la de abolir, por decreto, el TLCAN. Por la misma razón, se opone a la firma del Acuerdo Trans Pacífico.
 
El 6 de abril de 2016 afirma: “Espero que disfruten su nueva planta en México, pero cada vez que fabriquen un aire acondicionado y lo envíen por la nueva frontera reforzada, pagarán 35 por ciento por cada unidad. Porque vamos a reforzar la seguridad en la frontera y vamos a construir un verdadero muro”. Campbell informa que de “no pagar México entre 5 y10 mil millones de dólares para construir el muro fronterizo (similar al de Israel en suelo palestino), decomisaría las remesas que los migrantes envían a nuestro país”, para lo cual “se obligará a Western Union y otras empresas y bancos a no permitir el envío de dinero a México a quienes no cuenten con la ciudadanía estadounidense”.
 
Si su presencia en Estados Unidos es determinante: 6.8 millones de origen mexicano, de los 11.5 millones de indocumentados que hay en este momento, en lo que muchos ven una especie de reconquista (México perdió a mediados del siglo XIX la mitad de su territorio), su aportación a la economía mexicana no es menos relevante, pues las remesas sumaron 25 mil millones de dólares (2015), más de los ingresos por las exportaciones de petróleo y el turismo.
 
A Trump se le achaca no tener una agenda de política exterior, pero no hay que olvidar que su diplomaciaestá en función de sus intereses, y éstos se hallan desplegados por todo el mundo. Allí donde exista un estadounidense o un dólar, allí estarán los marines. Sin embargo, algo dicen sus reiteradas declaraciones “como un ferviente defensor de Israel”. Campbell revela que, en mayo pasado, “Trump se reunió en Washington con ‘el halcón republicano’, el ex secretario de Estado Henry Kissinger, para discutir una agenda de política exterior con el mismo personaje que derrocó al presidente Salvador Allende en Chile, en 1973, y provocó la guerra en Vietnam, entre otras fechorías. Un auténtico criminal de guerra. Nunca se supo qué discutieron ambos personajes”.
 
Una de las virtudes de este opúsculo de 60 páginas que se lee de una sentada, es la información que tiene de este contendiente republicano, ajeno a la política, pero que negocia, como su forma de hacer política. Sus antecedentes familiares, sus relaciones empresariales y sus socios en México, desfilan como en unapasarela que tiene la atención de los medios, en los que él mismo tiene intereses. Así, conocemos que posee una fortuna de 10 mil millones de dólares, con ingresos por 557 millones de dólares y activos en más de 500 empresas, pero que no ha pagado al fisco ni un centavo de dólar en impuestos sobre la renta, y bajo acusación de no pocos fraudes Con propiedades, lo mismo en Nueva York que en Dubai, en los Emiratos Árabes, son famosas sus torres de departamentos y negocios. No obstante, en su propio país “las principales calificadoras han degradado sus empresas”.
 
De particular interés es el espacio que se dedica a sus negocios en México, envueltos en el escándalo, lo mismo en Quintana Roo que en Baja California. Como observa el periodista Roberto Fuentes Vivar, al que cita Campbell: “en nuestro país, los socios de Trump han resultado ‘verdaderas fichitas’ (lo mismo, empresarios que políticos) que tienen en su haber la vinculación con fraudes, abuso de confianza, peculado, firmas dudosas y diversos ilícitos. En síntesis, Trump quiere apoderarse del país…” En el Instituto Mexicano de la Propiedad industrial, cuenta con más registros que ningún otro empresario estadounidense, y con inversiones que comprenden desde bienes raíces y campos de golf, hasta papel higiénico y tequila.
 
Como el poder, sea político y/o económico (incluso el mediático), se busca, llama y encuentra, la tercera boda de Donald Trump, en 2005 con Melania, tuvo entre los invitados a William y Hillary Clinton. Una década después, Trump enfatizó: “El esposo de Hillary respaldó el NAFTA (el TLCAN, en inglés), el peor acuerdo comercial firmado en la historia de nuestro país. Si la gente quiere llevarse nuestras empresas, habrá consecuencias. Por eso la importancia de construir el muro, un gran y hermoso muro”.
Cervantes 400
 
José Luis Avendaño C.
 
Continúan la literatura y el teatro de fiesta, en conmemoración a cuatro siglos de la muerte de Miguel de Cervantes Saavedra y de William Shakespeare (ambos, el 23 de abril de 1616), que con sus obras le dieron gloria y esplendor a sus respectivas lenguas: el español y el inglés.
 
Entre junio y septiembre se realizará Celebrando a Cervantes en sus 400 años, una serie de actividades en torno a la obra del manco de Lepanto, en calles y recintos de estilo colonial del Centro Histórico de la Ciudad de México, como la Antigua Escuela de Medicina, que fue sede del Palacio de la Inquisición, en la esquina de República de Brasil y República de Venezuela, y en el ex convento de Regina Coeli, en Regina no. 7, convertido en el nuevo  Corral de Comedias de la Ciudad de México.
 
Estas actividades, que incluyen tres obras de teatro, a cargo de la Compañía de Teatro Clásico Fénix Novohispano, tres conferencias magistrales, una mascarada y una cena cervantina, se programaron entre junio y septiembre, porque entre esos meses de 1605, zarpó de Sevilla y llegó a Veracruz la nave con los primeros 274 ejemplares de la primera edición de El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha. No fue hasta 1842 cuando, bajo el gobierno de Antonio López de Santa Anna, cuando se imprime la primera edición mexicana, en dos tomos y con 125 litografías, bajo el cuidado de Ignacio Cumplido.
 
Para redondear el festejo obras de Juan Ruiz de Alarcón, dramaturgo contemporáneo de Cervantes, nacido en Taxco, y de Sor Juana Inés de la Cruz. Por lo pronto, los domingos 19 y 26 de junio, a las 13 horas en la Antigua Escuela de Medicina, se representarán los entremeses cervantinos La guardia cuidadosa y El retablo de las maravillas, ambas publicadas en 1608, “irreverentes ante la justicia de su época y muy cotidianas para nuestra modernidad”.
 

(E)lecciones para 2018

 

En Corto, de José Luis Avendaño

1. Nuestra democracia, con todo y lo cucha que sea, es la única salida que tiene la ciudadanía en términos de convivencia social y política. A pesar de que nuestra clase política deje mucho qué desear. Su matriz autoritaria, de casi 90 años, es difícil de desechar. En la práctica y con sus matices, derecha e izquierda, a la hora de gobernar, han resultado en lo mismo. De ahí el desencanto ciudadano que se refleja a la hora de votar y elegir.

2. Políticos y partidos se presentan –se anuncian— como si fueran detergentes: muy vistosos en el empaque, con escaso o nulo contenido blanqueador. No hay mucha diferencia entre ellos e, ideológicamente, todos quieren ser de centro: políticamente asépticos. Los extremos asustan a una sociedad conservadora, acostumbrada a convivir más con la derecha. Para eso, los grandes medios han hecho su papel.

3. Con la crisis económica, la derecha se ha consolidado en el poder. Lo mismo en Europa que en América Latina, no obstante su fracaso en términos de crecimiento sostenido y bienestar social. El caso de México es sintomático de lo anterior: 33 años de un mismo modelo, con un crecimiento errático, insuficiente para crear los empleos formales que se necesitan, con dos partidos, cortados con la misma tijera, alternados, y una violencia exacerbada, más allá de la seguridad y justicia que debe procurar el Estado, que desató una guerra en su nombre. También, la violencia económica, en términos de desempleo, falta de oportunidades y hambre.

4. ¿Cambió este contexto con las elecciones del 5 de junio? Que haya ganado el PAN más gubernaturas, no cambia en el fondo la correlación de fuerzas. Además, donde ganó, en alianza con el PRD (agua y aceite), particularmente en Veracruz, convertido en cacicazgo, habrá que ver qué tanta es la influencia de la izquierda para poder revertir los estragos del mal gobierno. Sobre todo, cambiar el modelo económico, que de esto se trata.

5. ¿Por qué perdió el PRI? Aunque sigue siendo el partido hegemónico, en cuanto al número de legisladores, gobernadores y presidentes municipales, Desde la fe, el semanario de la Arquidiócesis Primada de México, descubrió, en su editorial del 12 de junio, el porqué del “voto de castigo” contra el PRI: la iniciativa presidencial en favor del matrimonio entre personas del mismo sexo, a la que califica de “autoritaria, destructiva e inmoral”. Lo mismo podría decirse del modelo que tiene postrada a la economía hace más de cinco sexenios.

6. ¿Será Margarita Z. nuestra Hillary en 2018?

Clavos en el ataúd de la democracia
 
José Luis Avendaño C.
 
El 26 de mayo, se cumplieron 20 meses del caso de los 43 estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa, Guerrero, que el 26 de septiembre de 2014 en Iguala, rumbo a la  ciudad de México para asistir al acto del 2 de octubre, desaparecieron. Literalmente, “se los tragó la tierra” o, lo que muchos piensan, ya asesinados, sus cuerpos fueron consumidos por el fuego. Aunque los presuntos autores intelectuales del hecho –el alcalde y su esposa— se encuentran detenidos, no se conoce, a ciencia cierta, lo que sucedió esa noche y la madrugada del día 27.
 
En la víspera del aniversario, se dio a conocer un documento del Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos Hasta Encontrarlos: “10 años de Desaparición Forzada por Motivos Políticos en México. Informe de 2006 al 2016”, que comprende el sexenio de Felipe Calderón y lo que va del sexenio (hasta marzo pasado) de Enrique Peña Nieto, en el que se incluye un capítulo sobre el caso Ayotzinapa-Iguala. El informe cuenta con el aval del representante en México del Alto Comisionado para la Defensa de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas.
 
Se parte de la definición de la Convención Interamericana sobre Desaparición Forzada, que en su artículo II dice que, para el efecto “se consideradesaparición forzada la privación de la libertad a una o más personas, cualquiera que sea su forma, cometida por agentes del Estado o por personas o grupos de personas que actúen con la autorización, el apoyo o la aquiescencia del Estado, seguida de la falta de información o de la negativa a reconocer dicha privación de libertad o de informar sobre el paradero de la persona, con lo cual se impide el ejercicio de los recursos legales y de las garantías procesales pertinentes”. Y se documentan 56 casos de desaparición forzada por motivos políticos, entre 2006 y 2012, y otros 83 casos, entre 2013 y 2016.
 
No hay mayor incertidumbre, que no saber si los desaparecidos se encuentran vivos o  muertos, si fueron torturados o en qué condiciones están o estuvieron, y que buscan dos cosas simples: Verdad y Justicia. En el informe del Comité Hasta Encontrarlos, viene un apartado sobre los impactosque sobre los familiares tiene la desaparición forzada, que se resume en “un dilema muy difícil: buscar a su ser querido enfrentando todo esto (desde las dificultades económicas hasta el desgaste emocional), o continuar con su vida, y olvidarse del asunto”. Las autoridades encargadas de los casos, apuestan a la desesperación y al cansancio de los familiares, para que olviden el asunto. Con ello, se piensa, “el Estado diluye su responsabilidad”.
 
Si anteriormente, en la época de la guerra sucia, en las décadas de los 70 y 80, la represión se centraba contra a los que consideraba enemigos ocríticos del Estado, que fue el auge de los movimientos guerrilleros, frente a la cerrazón democrática del autoritarismo priista, hoy, en el periodo que comprende los gobiernos de Calderón y Peña, signados por la guerra contra las drogas, cobra visos de una política de terrorismo de Estado. En este sentido, “la continuidad de la política de seguridad en el periodo de EPN y la agudización de las reformas neoliberales, incrementaron la implementación de las desapariciones forzadas en los dos primeros años del gobierno de Peña Nieto”, sumando nueve mil 384 personas.
 
En lo que se define como un instrumento o mecanismo de control social, cuyo fin es desmovilizar e infundir miedo en la población, entre las víctimas se cuentan también a periodistas y defensores de los derechos humanos, que incluye a los defienden los recursos naturales, y cuya lucha afecta intereses corporativos, en el que el Estado protege a dichos intereses, por encima de los de la Nación. Lo que se busca con esta política de Terrorismo de Estado es que la sociedad “no se organice y manifieste su descontento ante la imposición de una serie de políticas económicas que le perjudican”.
 
Por si lo anterior no fuera suficiente, al gobierno mexicano le llueve sobre mojado, pues el 7 de junio, la Open Society Justice Iniciative (OSJI), presenta su informe: “Atrocidades innegables: Confrontando crímenes de lesa humanidad en México”, junto con cinco organizaciones independientes de derechos humanos: la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos, el Centro Diocesano para los Derechos Humanos Fray Juan de Larios, I(dh)eas Litigio Estratégico en Derechos Humanos, la Fundación para la Justicia y el Estado Democrático de Derecho y Ciudadanos en Apoyo a los Derechos Humanos (CADHAC).
 
“La magnitud de los asesinatos, desapariciones y torturas durante varios años satisface el umbral legal para ser considerados un fenómeno ‘generalizado’. Asimismo, la amplitud, los patrones y la intensidad de los delitos sugieren firmemente que también pueden ser considerados como fenómenos ‘sistemáticos’”.
 
El director ejecutivo de OSJI, James A. Goldston, fue enfático: “El gobierno mexicano ha demostrado, ante la comunidad internacional, liderazgo en materia de derechos humanos durante muchos años. Ahora es el momento de exhibir la misma postura a nivel nacional y enfrentar la crisis de confianza en el sistema judicial que rige en el país, al investigar y procesar los crímenes atroces que se han cometido en México”. O séase que somoscandil de la calle…
 
Así, los dos informes, de los aquí damos cuenta, se convierten en sendos clavos en el ataúd de la democracia (a lamexicana; democracia que vaga cual zombi, en un territorio sembrado de fosas clandestinas con restos de cuerpos que no sabemos quiénes son, pero seguramente tuvieron un rostro y un nombre, y que algún familiar los busca y no los olvida.  
La larga marcha de los migrantes
 
José Luis Avendaño C.
 
El hombre es nómada, por naturaleza. Primero, en su búsqueda de su alimento, ya sea mediante la recolección y la caza; después, en busca de una morada o vivienda: en fin, para hallar lo que pensaban eran mejores condiciones de vida. El mejor y más cercano ejemplo lo tenemos entre aquí, entre los mexicanos, cuando los aztecas, después de un largo peregrinar, se asentaron, en 1325, en lo que hoy es la ciudad de México, y que por efectos del centralismo, le dio su nombre a todo un país. Un espacio que ha recibido, a través del tiempo, oleadas de migrantes, refugiados o exiliados, sea de otros lugares del país o del mundo.
 
Por eso, no resulta extraño que durante el foro: “La CDMX en el mundo: las relaciones internacionales en la nueva Constitución”, que organizó el Senado de la República, el tema predominante haya sido el de la migración. El evento transcurrió sin un funcionario del Instituto Nacional de Migración (INM), no obstante que el tema es parte medular de las relaciones entre los países, y que hoy, frente al conflicto en Siria ha cobrado proporciones de una crisis humanitaria.
 
Por su condición, los migrantes son, entre otros muchos grupos, altamente vulnerables, con derechos mínimos, y no se diga políticos, en que estén representados y que puedan decidir sobre asuntos que les son de su interés. No sorprendió que en el evento, que contó con algunos redactores de la iniciativa que va presentar el jefe del Gobierno de la Ciudad de México (antes Distrito Federal) Miguel Ángel Mancera, al Constituyente para su discusión, hubiera voces a favor de incorporar derechos políticos de los migrantes, en especial de los que ya son residentes. En la redacción de la nueva Constitución de Chile, post Pinochet, se ha convocado a ciudadanos radicados allí o en el extranjero o a extranjeros residentes desde los 14 años de edad. 
 
El de la migración es un fenómeno que se ha convertido en la piedra en el zapato de las relaciones con Estados Unidos, prácticamente desde 1848, cuando se consumó el cercenamiento o despojo de más de la mitad del territorio nacional, después de la ocupación de las tropas norteamericanas de la Ciudad de México un año antes, con la ignominia de ver ondear la bandera de las barras y las estrellas en la Plaza de la Constitución (que debe su nombre a la liberal Constitución de Cádiz de 1812).
 
Desde entonces, no ha dejado de existir un flujo constante en pos del sueño americano, desafiando las barreras naturales (ríos y desiertos) o humanas, incluidas bardas y la inefable Migra. Existen poblaciones y regiones del país (en Zacatecas, Oaxaca y Michoacán, por ejemplo), expulsoras de mano de obra, por razones económicas y también políticas (se incluye a los migrantes centroamericanos), que cada vez son más calificados hasta constituir una fuga de cerebros, muchos de ellos indocumentados y perseguidos. Toda una cultura (literatura, películas, corridos) han tenido como protagonistas a los wetbacks espaldas mojadas, hoy con dos variantes: familias divididas, con padres que son encarcelados o deportados, y un número creciente de niños y jóvenes que viajan solos; víctimas, todos, de bandas del crimen organizado o mafias, muchas veces coludidas con las autoridades migratorias de aquí y de allá.
 
Nos quejamos siempre del (mal)trato que se les da a nuestro paisanos en el norte, sin ver lo que les hacemos a los que vienen en tránsito desde Centroamérica; unos casos por  las bandas del crimen organizado, y otros por agentes del Instituto Nacional de Migración, al ser víctimas de extorsión y explotación, cuando menos. En su viaje a Estados Unidos, México es el mismo infierno. Son ya legendarias lo que viven sobre La bestia, el ferrocarril que lleva hacia el norte, y no menos legendarias el papel de Las patronas, mujeres que preparan y distribuyen comida al paso de La bestiainvisibles para las autoridades mexicanas, pero que han sido nominadas para el Nobel de la Paz.
Curiosamente, mientras el flujo de bienes y capitales se incluyó en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (1994), se dejó fuera el asunto de la migración o flujo de personas o de fuerza de trabajo. Lo malo es que con la Iniciativa Mérida, bajo la cual se suscribió el Acuerdo para la Seguridad y Prosperidad para América del Norte (ASPAN), una especie de TLCAN reforzado, se endureció la lucha contra la migración indocumentada. En la práctica, la frontera sur de Estados Unidos se recorrió a la frontera sur de México, que se ha convertido en un campo minado.
 
Lo peor –escalando de lo malo a lo peor— es la retórica antimigrante, con visos de racismo, del virtual candidato del Partido Republicano, Donald Trump, quien, de ganar, prosiguiendo la oleada neoconservadora, por no decir reaccionaria que experimenta la política global. En una entrevista que se reproduce en la página digital de Open Culture (30 de mayo), Noam Chomsky compara el ascenso de Trump con la de la Alemania nazi de la década de los 30 del siglo XX. Y es que el multimillonario ha apelado al nacionalismo estadunidense, exacerbado con la crisis económica y un enfriamiento de las relaciones que tiene Estados Unidos con países como Rusia y China.
Se halla presente el síndrome del 9/11, es decir, el fantasma del 11 de septiembre de 2011, cuando el ataque a las Torres Gemelas, por lo que cada migrante, particularmente los de piel oscura, son un potencial enemigo. Al menos, así lo ven muchos trabajadores desempleados, desplazados por migrantes que laboran por menos salario, y las empresas que cierran para ubicarse en México, como es el caso de la industria automotriz, emblemática dentro del proceso de internacionalización del capital y el mercado global.
 
El primer ejemplo de globalización, lo fue el concepto de auto mundial, para referirse al hecho de que sus partes estaban hechos con materiales de varios países, ensamblados (siempre buscando reducir sus costos de producción) en otros y vendidos en todas partes, principalmente en EU, enfrentados a sus competidores de Japón y Europa. El sociólogo brasileño Darcy Ribeiro acuñó el concepto de república Volkswagen, para aquellos países maquiladores, que sólo ensamblan las partes del automóvil. Es el caso de Brasil, pero también de México, donde el componente nacional, sea en insumos o autopartes, es mínimo. Él mismo elaboró una frase que retomó Eduardo Galeano en su libro Las venas abiertas de América Latina (Siglo XXI editores. México. 1971): en lo esencial, no existe diferencia alguna, en términos de explotación del trabajo, entre una república bananera y una república Volkswagen.
 
Y ya que estoy hablando de migración, no resisto la tentación de transcribir dos párrafos de Galeano, que viene en su libro Patas arriba, la escuela del mundo al revés, en el apartado Empleo y desempleo en el tiempo del miedo: 
 
“En los Estados Unidos hay mucha menos desocupación que en Europa, pero los nuevos empleos son precarios, mal pagados y sin protección social. ‘Lo veo entre mis alumnos’, dice Noam Chomsky. ‘Ellos temen que, si no se comportan como es debido, nunca trabajo, y eso tiene un efecto disciplinario’. Sólo uno de cada diez trabajadores tiene el privilegio de un empleo permanente, y a tiempo completo, en las quinientas empresas norteamericanas de mayor magnitud. De cada diez nuevos empleos que se ofrecen en Gran Bretaña, nueve son precarios; en Francia, ocho de cada diez. La historia está pegando un salto de dos siglos, pero hacia atrás: la mayoría de los trabajadores no tiene, en el mundo actual, estabilidad laboral ni derecho a la indemnización por despido; la inseguridad laboral derrumba los salarios. Seis de cada diez norteamericanos están recibiendo salarios inferiores a los salarios de hace un cuarto de siglo, aunque en estos veinticinco años la economía de los Estados Unidos ha crecido un cuarenta por ciento.
 
“A pesar de esto, miles y miles de braceros mexicanos, los espaldas mojadas, siguen atravesando el río de la frontera y siguen arriesgando la vida en busca de otra vida. En un par de décadas se ha duplicado la brecha entre los salarios de los Estados Unidos y los de México. La diferencia era de cuatro veces; ahora, de ocho. Como bien saben los capitales que emigran al sur en busca de brazos baratos, y como bien saben los brazos baratos que intentan emigrar al norte, el trabajo es, en México, la única mercancía que cada mes baja de precio. En estos últimos veinte años, buena parte de la clase media ha caído en la pobreza, los pobres han caído en la miseria y los miserables se han caído de los cuadros estadísticos. La estabilidad de los que tienen trabajo está garantizada por la ley, pero en los hechos depende de la Virgen de Guadalupe.”
 
Hay un cerco de incertidumbre en torno al futuro de la economía y del trabajo, y en conciencia sobre la migración. Levantar un muro para impedir el paso a los migrantes (el capital se mueve por ámbitos) será una acción costosa e inútil. Así como somos campeones en topografía y en cavar túneles, también, aunque las aguas estén infestadas de cocodrilos, seremos campeones en salto de garrocha.
 
El teatro: arte y política (2ª. parte)
 
José Luis Avendaño C.
 
Continuando con la lectura de Sueños de la razón. Umbrales del siglo XIX: 1799 y 1800 (Ediciones Era. México. 20015), de Jorge Aguilar Mora, me encuentro con otras líneas que se refieren al teatro y el arte, en la que desemboca en la noción de un Estado estético poético, y en el que los ciudadanos son como actores:
 
“Además de instrumento, el arte es un modelo. Al ser la belleza un fin en sí mismo, que hace del objeto un ser integral, nos podemos reflejar en ella y de esa manera nos damos la oportunidad de hacer de nuestra propia vida una obra de arte. Procedente de Schiller o acompañándolo, esta idea está presente también en ese extraño y breve texto que escribieron en conjunto Hegel, Höderlin y Scheling en Tubinga: ‘Finalmente, la idea que une a todas, la idea de belleza, considerada en su sentido platónico más puro. Porque estoy convencido de que el acto supremo de la razón, aquel con el cual se abarca a todas las ideas, es un acto estético y que la verdad y la bondad no son hermanas sino cuando están unidas a la belleza –por ello el filósofo debe tener tanta fuerza poética como el poeta’. Schiller va más allá que sus jóvenes admiradores: no sólo el poeta, no sólo el filósofo, la sociedad misma debe ser una obra de arte: la modernidad ha adquirido ya condiciones que permiten la creación de un Estado estético. Las antiguas limitaciones para la unión de los seres humanos se han superado: ya no son sólo el sexo y el dinero; ahora también el amor puede ser la fuerza de unión de las parejas, núcleo de la sociedad. Se ha alcanzado, según Schiller, esa capacidad última de ‘dar libertad con libertad’.
 
“Éste es uno de los estadios más ambiciosos en la concepción de la Bildung: la realización del ser humano, a través del modelo de la belleza, cuando se ejerce planamente la libertad. Sobre este tema, sin embargo, no hay unanimidad en las opiniones del grupo de Jena. Novalis y Schleiermacher están de acuerdo con la deseabilidad de un Estado que se funde en principios estéticos. Novalis lo concibe como un Estado ‘poético’, en el cual un poeta de poetas gobierna una sociedad donde todos los ciudadanos son actores…”
El teatro: arte y política
 
José Luis Avendaño  C.
 
En los 400 años de Shakespeare, bien se vale una breve reflexión sobre el teatro. Con una bien ganada (mala) fama, se dice que los mejores actores son quienes ejercen el poder, los políticos, pues: son unos como candidatos –se hacen los simpáticos—, cuando buscan los votos de los electores, y son otros cuando ya están instalados en la silla. No en balde, las máscaras de la alegría y la tristeza son los símbolos del arte escénico, que el poder utiliza, a conveniencia.
 
Hace unas cuantas semanas, Jorge Aguilar Mora recibió el “Premio Xavier Villaurrutia 2015, de escritores para escritores”, por la publicación de su libro: Sueños de la razón. Umbrales del Siglo XIX (Ediciones Era. México. 2015). Transcribo, aquí, dos extensos párrafos:
 
“Una condición íntima de estos tiempos impone que el teatro sea una de las actividades sociales más importantes de cualquier régimen político, como lo muestra el interés de todas las cortes reales y de todas las ciudades-Estado por mantener un repertorio bien seleccionado que sirva para conducir las ideas de los respectivos reyes y gobernantes. La República no ha sido la excepción; y Maréchal ha aprovechado magníficamente los gustos del nuevo público, escribiendo la pieza teatral más exitosa de la Revolución: Le jugement dernier des rois (El juicio final de los reyes), que se estrenó en 1793. Los personajes de esta ‘profecía en un acto’ (como la caracterizó el propio autor) son reyes, reinas, mandatarios odiados por los sans-culottes: la emperatriz de Rusia, el Papa, el rey de España, el Emperador (de Austria), el rey de Polonia, el rey de Prusia, etcétera… La acción sucede en una isla, con un volcán activo, que hace explosión al final de la obra, realizando la consigna de un cartel que se destaca en escena: ‘Vale más tener de vecino a un volcán que a un rey… Libertad… Igualdad’. Para regocijo del público, una buena parte del espectáculo incluye la presencia inusitada de ese grupo de reyes y emperadores encadenados y camino al cadalso. Los efectos escénicos contribuyeron a la gran fama de la obra, entre ellos, la explosión del volcán, para la cual se sacrificaba una buena cantidad de salitre, a pesar de que este mineral muy escaso se destinaba al uso exclusivo del ejército para la elaboración de pólvora.
 
“Este juicio se representó en muchas ciudades de Francia y se difundió en miles de ejemplares. Pero los vientos políticos cambiaban de manera repentina, sobre todo durante el llamado reino del Terror, entre fines del 93 y julio del 94. El ateísmo no tenía en Robespierre a un simpatizante, ni siquiera a un enemigo tolerante. De hecho, el jefe del Comité de Salut Public, en su discurso del 7 de mayo de 1794, en el cual trató el tema de la moral en la República y propuso la celebración en honor del Ser Supremo, acusaba al ateísmo de estar ‘ligado a un sistema de conspiración contra la República’. En cambio, ‘la idea del Ser Supremo y de la inmortalidad del alma nos recuerda siempre la existencia de la justicia; por lo tanto es una idea social y republicana’. El mundo de Robespierre estaba ocupado por los absolutamente buenos y virtuosos y los absolutamente malos y viciosos: ‘El vicio y la virtud deciden el destino de la tierra: son los dos genios opuestos que luchan por ella. La fuente de ambos está en las pasiones del hombre. Según la dirección que se dé a las pasiones, el hombre se puede elevar al cielo o hundirse en los abismos pantanosos’. Sin Dios, no habría ninguna claridad en la separación entre esos dos principios; y se derrumbaría la misión que Robespierre ha asumido para justificar su vida: aplicar implacablemente la justicia a los culpables. Si no hubiera inmortalidad del alma, si no hubiera eternidad divina, los enemigos de la libertad y de la República no sufrirían. Es la única convicción que une a Robespierre con los reyes: sin el temor del más allá, la guillotina sería un instrumento inútil…”
  
Reconocimiento a compositores
Por José Luis Avendaño
“A lo mejor no me conocen, pero conocen (y cantan) mis canciones”, dijo Macías. Frase que recordó Alex Lora en la conferencia de prensa en la que se anunció la próxima edición de la Trayectoria SACM, con la que la Sociedad de Autores y Compositores de México reconoce a sus miembros.
 
El evento será el miércoles 18 de mayo a las 19 horas en el Centro Cultural Roberto Cantoral (Puente de Xoco, puerta A, Col. Xoco), adjunto a la sede de la SACM, que preside Armando Manzanero, con la actuación de Natalia Lafourcade y los grupos Río Roma y Playa Limbo.
 
Por más de 50 años de trayectoria se festejará a Rubén Fuentes, autor de La Bikina, merecedor de la presea Gran Maestro, y quien “le dio color al mariachi”, dijo Roberto Cantoral Zucchi, director general de la SACM. También se reconocerá a los que tienen 25 años o más de labor, entre los cuales se encuentra Juan Gabriel.
 
Consuelo Velázquez, la de Bésame mucho, será distinguida con el Reconocimiento Póstumo Juventino Rosas. También, se les hará un homenaje a los compositores y cantantes que murieron en 2015, como Joan Sebastian, Indalecio Ramírez y el propio Macías.
 
Como un estímulo a los compositores, serán premiados los autores de las 12 composiciones o canciones del año anterior (2015), con la presea Éxito SACM, en base a la venta de discos (CD), interpretaciones en radio, televisión e internet, cuyos nombres se darán durante el evento.
 

Las preseas Éxito SACM, Gran Maestro y Juventino Rosas fueron creadas por el escultor Sebastián.

Nos escribe JOSE LUIS AVENDAÑO
Hoy, 3 de junio, es Día de la Libertad de Prensa. México es uno de los lugares del mundo más peligrosos para ejercer el oficio de informar y ejercer la libertad de expresión y opinión, documentado puntualmente por la Casa de los Derechos de Periodistas. Para la ocasión nos reunimos en el Club de Periodistas, en apoyo a Sanjuana Martínez, acusada de presunto daño moral contra Jesús Ortega, ex dirigente del Partido de la Revolución Democrática (PRD). 
 
Va este texto de Eduardo Galeano: Elogio de la prensa:
 
Alberto Villagra era un glotón del diario.
 
A la hora del desayuno, las noticias, recién salidas del horno, le crujían en las manos.
 
Una mañana, juró: –Alguna vez voy a leer el diario arriba de un elefante.
 
Rosita, su mujer, lo ayudó a cumplir. Juntaron dinero, hasta que pudieron viajar a la India y Alberto se sacó las ganas. No consiguió desayunar a lomo de elefante, pero pudo hojear un diario de Bombay sin caerse de allá arriba.
 
Helena, la hija, también es diariómana. El primer café no tiene aroma, sabor ni sentido, si no llega acompañado por el diario. Y si el diario no está, de inmediato aparecen los primeros síntomas, temblores, mareos, tartamudeos, del síndrome de abstinencia.
El testamento de Helena pide que no le lleven flores a la tumba:
 
Llévenme el diario –pide.
Instantáneas por Ayotzinapa
 
José Luis Avendaño C.
 
En el pueblo caminan madre e hijo, rumbo a la escuela. En una pared hay una pinta sobre Ayotzinapa, y el niño pregunta: “¿Y si me desaparecen, tú me buscarás?”
 
Se cumplió, el 26 de marzo, 18 meses de la desaparición de los 43 estudiantes de la Escuela Normal de Ayotzinapa, en Iguala, Guerrero. Entre unas cuantas renuncias y detenciones, no sabemos qué pasó realmente. Un caso que se suma a los más de los 27 mil casos documentados de desapariciones forzosas, producto más que de una guerra sucia, de un terrorismo de Estado.
 
En el lapso de año y medio, se han descubierto fosas y cuerpos que no son de los normalistas y quedó hechos añicos la verdad histórica construida por las autoridades federales, que se han lanzado contra el informe del relator especial de la Organización de las Naciones Unidas, que dice que en México la tortura sigue siendo una práctica generalizada y han descalificado las conclusiones del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), a pesar de que cuenta con el aval de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
 
Con la película colectiva Ayotzinapa 26 (26 cortometrajes de cineastas, artistas conceptuales e ilustradores de México, Argentina, Bélgica, Brasil y Francia), hoy se inauguró el curso: Derechos Humanos para Periodistas, organizado por Amnistía Internacional, que se realizará todos los martes a las 16 horas en Museo Memoria y Tolerancia.
 
Cuando una madre pide que la ayude a buscar a su hija desaparecida, el obispo sólo responde: “Voy a rezar por ella”.
 
En el Estadio Azteca juega el Tri, y entre las miles de voces que entonan el Himno Nacional, se escucha un creciente clamor que cuenta: “Uno, dos, tres… cuarenta y tres. ¡Justicia!”. Grito no capta ni comenta el oligopolio televisivo.
 

“No se nota, pero nos faltan 43 en este país”. 

Carta contra el olvido
J.L. Avendaño
Condenamos, esta vez, los actos terroristas de Bruselas, como ayer en París. Pero, como somos cortos de memoria, se nos olvida que Francia y Bélgica, fueron potencias coloniales, es decir, de ocupación, con políticas de despojo y explotación, una especie de terrorismo de Estado; sin olvidar las prácticas neocoloniales de hoy. 
Aquí rescato un texto de Franz Fanon (1925-1961), médico psiquiatra que nació en Martinica, cuando era colonia francesa, autor de Los condenados de la tierra, y que escribió esta Carta a un francés, a fines de 1956, cuando iniciaba Argelia su guerra de independencia o de liberación nacional. Aquí va un fragmento:
 
“Una directora de escuela se quejaba ante mí, se quejaba de estar obligada cada año a admitir en su escuela a nuevos pequeños árabes.
 
“Una directora de escuela que se quejaba de que, una vez todos los europeos inscritos, se veía obligada a escolarizar a algunos pequeños árabes.
 
“El analfabetismo de estos pequeños mocosos que aumenta en la misma medida de nuestro silencio.
 
“Instruir a los árabes, pero vosotros no pensáis en ello.
 
“Queréis pues complicarnos la vida.
 
“Ellos están felices como están.
 
“Mientras menos comprendan, mejor están.
 
“Y dónde adquirir créditos.
 
“Esto les va a costar los dos ojos de la cara.
 
“Por otra parte, ellos no piden tanto.
 
“Una encuesta hecha a los caídos muestra que el árabe no reclama escuelas.
 
“Millones de pequeños limpiabotas. Millones de ‘un mozo señora’.
 
“Millones de dame un pedazo de pan. Millones de analfabetas, ‘ya que no sabes firmar, no firmes. Nosotros firmamos’.
 
“Millones de impresiones digitales en los procesos verbales que llevan a prisión”. Hasta aquí Fanon.
 
El fundamentalismo ideológico (político y/o religioso) es únicamente la gota que derrama el vaso de este cóctel social necesariamente explosivo. 

Columna "En Corto" de José Luis Avendaño

El banco de la ilusión
 
José Luis Avendaño C.
 
Un país no es un todo homogéneo. Ni siquiera en la geografía, ni, como lo vemos en estos días, en el clima. Dominan la diversidad y la pluralidad, como los colores y sabores, conviviendo bajo mínimas reglas y normas de convivencia. Todos somos ante la ley, se nos dice, pero en la práctica, hay unos más iguales (unos pocos) que otros (la gran mayoría). Esos pocos son los que, si no hacen, sí determinan las leyes y normas, en los que domina, por debajo y encima de la mesa, el dinero. Tampoco predomina la estabilidad, tan cacareada desde los cenáculos financieros, pues lo dominante es la crisis –sus múltiples caras—, que se aparece como el estado normal de las cosas.
 
En este sentido, las crisis económicas, si no las provocan, sí profundizan las diferencias, comenzando por las sociales y, aunque ya sabemos que están allí y aquí, y convivimos con ellas, como algo natural, sí las visibilizan con toda crudeza. Diferencias que nos hacen ver que no existe (un) México, sino muchos Méxicos. Sin embargo, se apela al interés nacional, que no siempre es el de la Nación y ni siquiera el de las mayorías, sino el de las elites, el de la oligarquía, que tiene en el Estado su garante. Así, lo que se decía respecto a la rica variedad del territorio, resulta determinante con respecto a la riqueza o distribución del ingreso, que va más allá de la tradicional división de ricos y pobres (con una clase media empobrecida, como una característica global). Aun cuando sea obvio, las crisis no afectan, no pegan, a todos por igual; a algunos, unos cuantos, hasta los beneficia: a río revuelto…, de la no son ajenas ciertas políticas (económicas, financieras, monetarias).   
 
Una de las cosas que nos trajo la globalización, no sólo fue la internacionalización del capital –asunto viejo—, sino la internacionalización de la producción, representado por el auto mundial, en el que cada una de las (auto)partes son hechas en diferentes partes del mundo (aparte de las materias primas), pero ensambladas o maquiladas en terceros países, donde se combinan alta productividad con relativos bajos salarios. Es el caso de nuestro país, donde la mayor parte de la producción (con el sello made in mexico) es para exportación. Pero, lo anterior en perjuicio de la producción nacional, cuando, previo o junto al proceso de apertura de la década de los 80, vimos cómo se desmanteló la incipiente planta productiva nacional o fue absorbida por el capital transnacional.
 
Actualmente, el que domina es el capital financiero, cuya definición clásica, que data de principios del siglo XX, subraya que es la conjunción del capital industrial y el capital bancario (CI+CB), bajo la lógica de que las grandes empresas requerían de grandes recursos, que extrajeron de la sociedad. A la larga, es ahorro social en beneficio de unos cuantos. Tal como sucede con el dinero invertido en las afore o fondos para el retiro, cuyos administradores juegan con los recursos ajenos, que cuando pierden, pierden los trabajadores ahorradores (las minusvalías), y que cuando ganan, sólo ganan las administradoras. Es, reiteramos, la privatización de las ganancias.
 
Bajo esta lógica, vivimos bajo una democracia pervertida, en el que, a nombre de todos, los beneficios o frutos de la gestión gubernamental se reparten entre unos pocos que conforman las élites políticas y económicas, que son una sola. En este proceso, que con la globalización se inclinó o definió a favor de uno de los factores de la ecuación, el capital bancario se hizo independiente, y sin otro poder que le hiciera contrapeso (el industrial, disminuido) o que lo regulara–los poderes ejecutivo, legislativo y judicial están a su servicio—, se convierte en un factor real de decisión. Sea en Wall Street o aquí, en México, donde la banca es transnacional, y las decisiones se toman en función de intereses ajenos a los de la nación. Es una banca enajenada. Desde hace tiempo, economistas nacionalistas (aun dentro del PRI) hablan del peligro que significa que el sistema de pagos de un país se deje en manos extranjeras.
 
Eso se observó en la 79 Convención Nacional Bancaria, celebrada hace unos días en Acapulco, en una especie de auto celebración de las élites, en que ambas se alimentan a fin de aumentar y consolidar su poder político y económico. Como si no les afectara el precio, por ejemplo, de la tortilla, aunque el precio del maíz sea objeto de especulación, en contra de los productores nacionales. Pero, eso sí, a falta de un crecimiento sostenido, el Presidente pondera la estabilidad macroeconómica, junto con la integración de las economías de América del Norte, que para nosotros significa, una mayor dependencia, y la aprobación de las reformas estructurales, que llevan el signo de la privatización.
 
En medio de una crisis que no se resuelve del todo y con una nueva medida, pro cíclicase enreda más(más estancamiento), cual queso Oaxaca, el director de El Banco de México, Agustín Carstens, anuncia que, a partir de abril, se permitirá a empresas que abran cuentas en dólares. “Ese es el chiste”, comentó. Una formalización, pues desde hace tiempo las transacciones en dólares son comunes, y donde el peso, otrora símbolo de fortaleza y orgullo, es inexistente porque, como la vida, no vale nada. Más la vida del paisanaje, prescindible en términos de consumo o gasto, por no decir de productividad, pero cuya presencia es necesaria como ejército de reserva, a fin de mantener bajo el nivel de los salarios, aunque sea contra el mercado interno, en el que se vive  bajo la ilusión del crédito, que significa, a la larga, más consumo, pero también mayor deuda sin respaldo en la producción. Como los billetes del banco de la ilusión.  

     

La pera al olmo 
(segunda parte)
 
José Luis Avendaño C.
 
Mi anterior nota, La pera al olmo, sobre la visita de Francisco a México, se refirió a la imposibilidad de pedirle cosas que no estaba en sus manos tratar y mucho menos resolver ni como jefe de Estado, ni como cabeza de la Iglesia católica, la inmensa mayoría de la población mexicana, de acuerdo al Censo, aunque más por tradición que por práctica real. Como se vio en su gira por seis ciudades: de México, Ecatepec, Estado de México, San Cristóbal Las Casas y Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, Morelia, Michoacán, y Ciudad Juárez, Chihuahua, la gente se desbordó en las calles. Dentro de los recintos y pegados a Jorge Bergolio, la jerarquía eclesiástica, política y económica, que ni siquiera se dio por aludida cuando, en sus homilías, habló de corrupción.
 
La mayoría de la gente, aquélla (auto)marginada de la gira papal, decepcionada, hubiese querido que hablara, al menos, de los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa, que en ellos se sintetiza, hoy, el clima de violencia e impunidad que caracteriza a la realidad mexicana. Tendría que haberse pronunciado no sólo contra el mal, el diablo, sino contra algo más concreto: el Estado. Un Estado, cuyos integrantes estaban más preocupados por su cercanía con Francisco, por tomarse la foto y/o la selfie.
 
Igualmente, la referencia de la pera al olmo alude a quienes, desde el poder, poseen la capacidad de influir en las decisiones y resolver los problemas, no sólo los planteados por Francisco, sino también los que pertenecen a la agenda nacional, donde lo de los 43 es uno de tantos pendientes. Pero, como vimos, aun encontrándose en primera fila, se sintieron aludidos frente a los reproches de Francisco, quien habló en general, sin poner nombre y apellido a su destinatario. Así, que habló del pecado, pero no del pecador.
 
Si atendemos a la cobertura de radio y televisión, se constata que la laicidad, es decir, la separación Estado-Iglesia, que define constitucionalmente al Estado mexicano, es un mito. No debería de sorprendernos, en este país construido sobre mitos: desde el del águila y la serpiente hasta que México una nación libre y soberana, dependiente como somos de Estados Unidos y de los dictados del capital financiero internacional. “No se mueve la hoja del árbol sin…” La recepción de las autoridades, federales, estatales y locales, como Su Santidad, ignoró la cruenta lucha, hace 150 años, entre liberales y conservadores. Quedó demostrado que seguimos siendo una sociedad conservadora.
 
Por muchas razones, el discurso definitorio de la gira fue el dio ante los indígenas chiapanecos; su llamado al perdón por el despojo de tierras durante más de 500 años, y que, a pesar de todo, se niegan a desaparecer, y resisten y luchanpor preservar identidades y modos de vida. Fustigó a los que “mareados por el poder, el dinero y las leyes del mercado, los han despojado de sus tierras o han realizado acciones que las contaminan”. Por eso, “hay un anhelo de vivir en libertad que tiene sabor a tierra prometida, donde la opresión, el maltrato y la desigualdad no sean moneda corriente”. Y por leyes del mercado, entiéndase el capitalismo, que en su etapa neoliberal parece haber vuelto a su época primitiva y salvaje, en el que predominan relaciones de súper explotación, que rallan en la esclavitud, y que trasciende etnias. De ahí que opresión, maltrato y desigualdad sean no sólo moneda corriente, sino que está en la naturaleza del capital
 
Demandarle al sistema que acabe con la opresión, el maltrato y la desigualdad, es como pedirle peras al olmo. La verdadera solución se halla en otra parte.
Una pera al olmo
 
José Luis Avendaño C.
 
Una enorme expectativa ha causado el arribo a México de Francisco, en su doble papel de jefe de la Iglesia católica y del Estado Vaticano. Se ha reiterado que es, primordialmente, una visita pastoral, aunque muchos desean que trascienda a otros ámbitos, como el de la política y los derechos humanos. Después de las anteriores visitas de Juan Pablo II y Benedicto XVI, el pueblo mexicano quedó hasta cierto grado engolosinado. Recuérdese la frase de Juan Pablo II, de que somos un pueblo que sabe cantar y bailar. Cantos y bailes que no sólo son festivos, sino que tienen un carácter ritual. Lo mismo peticiones de lluvia, que favores y gracias. Pero “también de dolor se canta”.
 
Francisco, jesuita argentino, llega al país en un momento de incertidumbre. Se creía que con el cambio de gobierno –con un PRI restaurado—, habría de disminuirse el clima de violencia, consecuencia de la guerra de las drogas, decretada por el anterior gobierno panista. Pero no: únicamente ha cambiado de intensidad, agudizada por la crisis. De esta manera, se agregan la inseguridad y violencia económicas. En todos los casos, las autoridades se lavan las manos y alegan que la situación se debe a factores externos, ajenos, sobre los que no se tiene ningún control. Se espera que, tarde o temprano, pase el temporal, para continuar recomponiendo (¿o deshaciendo?) a la nación.
 
Frente a la visita de Francisco, multitud de voces se han elevado para que vuelva la vista a los problemas del país. El propio Jorge Mario Bergolio llegó a la curia romana, siendo el primer Papa latinoamericano y también el primer jesuita, en un momento en que la Iglesia era cuestionada, lo mismo en sus finanzas que su posición ante la pederastia o abuso a menores por parte de sacerdotes. Es claro que no es necesario informarle o recordarle nada acerca de la situación mexicana: los conoce bien.
“Cuando ponga su pie en Ciudad de México, el papa Francisco se encontrará ante una de las crisis de derechos humanos más alarmantes de América”, afirma, contundente, Erika Guevara-Rosas, directora del Programa Regional para América de Amnistía Internacional, en la víspera de su arribo. “Desde las decenas de miles de personas que han desaparecido hasta el uso generalizado de la tortura y el aumento del número de asesinatos de mujeres, pasando por la absoluta falta de capacidad para investigar los crímenes, los abusos contra los derechos humanos se han convertido en un compendio de México”.
El mismo itinerario papal resume a la perfección la situación: Ciudad de México, Estado de México, Michoacán, Chiapas y Chihuahua. Significativos serán los mensajes que dé a indios y migrantes, y lo que diga sobre la violencia, que causarán, al menos, escozor. Por lo pronto, no son pocos los políticos que querrán capitalizar la visita, que se dice dejará un importante derrama de dinero, además de la atención mediática.
 
Dentro de la misma jerarquía católica, han incomodado algunos de sus comentarios y juicios, acostumbrada a la posición conservador de los dos anteriores pontífices. Él mismo aclara que viene como misionero de paz y a traer un mensaje de esperanza para el pueblo mexicano. Veamos qué domina: si el hombre de Estado, con diplomacia guadalupana, o el hombre comprometido con su fe, frente a la lacerante realidad. ¿Será mucho pedir una pera al olmo?
 
José Luis Avendaño C.
Con la globalización, conceptos como soberanía e independencia se volvieron obsoletos y hasta de mal gusto. En la práctica, están acotados a las necesidades de los sectores dominantes. “Lo que es bueno para la General Motors, es bueno para Estados Unidos”, llegó a decir un ejecutivo metido a político, cuando los intereses de ambos –la corporación y el gobierno que la representa— tienen el mismo objetivo: mantener la hegemonía. Y se despliegan la diplomacia del dólar (préstamos e inversiones) y, cuando ésta no es suficiente, acuden al expediente de la violencia mediante revueltas y guerras prefabricadas, con no pocos mercenarios, que alimentan el complejo militar-industrial. Al final, destruidas las naciones, llegan las grandes empresas para reconstruirlas. Y se cierra el círculo perverso.
Al nivel del lenguaje, también se produce un cambio: el mismo término de globalización hay de desmitificarlo. Se escucha mejor decir globalización que de imperialismo, típico de concepto la guerra fría, cuando el mundo no se dividió entre Norte y Sur, sino entre Oeste y Este, cuyo mejor signo fue el Muro de Berlín, la cortina de hierro. Un desplazamiento de la economía a la ideología. Pero, el imperialismo, noción acuñada por Lenin, tenía raíces que se hunden en el saqueo, el despojo, la esclavitud y la explotación, por las cuales se erigieron las potencias imperialistas o, si se quiere, colonialistas: Inglaterra, Francia y Estados Unidos, y más tarde Alemania, Italia y Japón. Las guerras mundiales (1914-1918 y 1939-1945) fueron consecuencia de tensiones  imperialistas por el reparto de los mercados (la guerra de las drogas posee este mismo sentido).
Si el imperialismo es un viejo concepto que viene de la percepción del mundo conocido, es decir, conquistado y dominado (Roma), el de globalización data del descubrimiento de América en 1492, que representó nuevas tierras a conquistar y dominar, que es decir mercados, espacios para comprar y vender, independientemente de las condiciones de producción. De Colón se derivaron los términos: colonización, colonialismo y, en clave moderna, neocolonia, con su carga lo mismo de asentamiento que de subordinación y dependencia. Las independencias formales (políticas) no eliminó la dependencia económica. Nuestros países eran y son fuente de recursos naturales estratégicos y de mano de obra barata.
Con el propósito de hacer a los países subdesarrollados (en desarrollo, hoy emergentes) partícipes en sus planes de reorganización frente a la crisis, y engancharlos con la promesa del desarrollo, cual tierra prometida, nacieron los acuerdos comerciales de carácter regional, para hacer frente a la competencia. En nuestro caso, se evolucionó del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), con Canadá y Estados Unidos, desde 1994, hasta el Tratado de Asociación Transpacífica  (TPP, por sus siglas en inglés), que reúne a 12 países: Australia, Brunei, Canadá, Chile, Estados Unidos, Japón, Malasia, México, Nueva Zelandia, Perú, Singapur y Vietnam, caracterizado como un megatratado entreguista. El objetivo explícito, como lo definió el presidente Barack Obama es enfrentar a China.
Con la experiencia de 22 años del TLCAN, esta vocación de crecer hacia fuera ha beneficiado a unos cuantos, que no se ha reflejado en el mercado interno, pues el promedio de crecimiento es de dos por ciento anual, la tercera parte de lo que creció durante el anterior periodo del crecimiento estabilizador. Un TPP, negociado en lo oscurito, con graves consecuencias, lo mismo para la soberanía alimentaria que para los derechos humanos, que pone por encima los derechos corporativos que los derechos de los pueblos, recolonizados. Como hace más de 500 años, cuando se intercambió oro por espejitos de vidrio, hoy se entrega el país en charola de plata (que explotan aquí consorcios canadienses en territorios indios, en perjuicio del medio). De ahí que se caracterice al neoliberalismo como un modelo excluyente y entreguista. Antes de competir con China, competiremos con Vietnam para ver quién paga los salarios más bajos.                        
Después de más de dos siglos de constituirnos como Estado Nación, seguimos con una mentalidad neocolonial, es decir, para callar y obedecer. No se nos educó para ser libres, independientes y soberanos. Ahora, con la doctrina neoliberal, obramos con criterio gerencial, gobernando al país como si fuera una gran empresa. Y con una reforma educativa que es más laboral, y con un secretario de corte neoliberal. “Estudiar la historia es un ancla que nos mantiene atados a un pasado que ya no existe. El presente es para prepararnos mejor para el futuro, no para voltear a un pasado que ya no podemos cambiar”, afirma Aurelio Nuño, secretario de Educación Pública (SEP).
Un pasado, que quienes llegaron al poder (lo asaltaron) en diciembre de 1982 se encargaron de destruir, al deshacerse de instituciones y empresas públicas, revirtiendo su sentido social, y que significó la privatización del Estado. Educados en universidades gringas, la tecnocracia concretó lo dicho por Robert Lansing, secretario de Estado, en 1924, de que ya no sería necesario invadir México para que sus políticos gobernarán en interés de Estados Unidos; únicamente se requería estudiaran en sus universidades y fueran educados en los valores de EU.
El titular de la SEP justifica el cambio: “Queremos enfocarnos a las asignaturas que presentan un valor agregado al individuo, como las matemáticas, las ciencias y la promoción de destrezas manuales para resolver problemas de la vida real. La historia de México no tiene cabida de cara al futuro”. Bajo este criterio, igualmente se comprende que servidores públicos (para servir a la Nación, en el sentido de Morelos) se conviertan en serviles.

 

Y el remate del encargado de la educación: “Los niños que les interese la historia siempre podrán aprender por cuenta propia, que es algo que también se desea promover. Ahora hay muchas fuentes de consulta en internet donde podrán conocer la historia de México quienes deseen conocerlo. La materia se presta muy bien a ser autodidactas y queremos aprovechar el tiempo en las aulas para otra clase de asignaturas que el alumno no puede aprender por sí solo”. La googlehistory.com, dentro de la mentalidad neocolonial, al estilo de los que hablan del cesto de basura de la historia.
(Texto escrito el lunes 1 de febrero, día de descanso obligatorio, en conmemoración del 99 aniversario de la Constitución, el viernes 5. Se adelanta el lunes anterior, como se acostumbra en Estados Unidos, como uno de los acuerdos del TLCAN) 

Mi tarea no está concluída: Rosenda Monteros

 Reporteado por José Luis Avendaño

 

o   A sus 80 años de edad, la actriz recibió la Medalla Bellas Artes.    Le hizo entrega la directora general del INBA, María Cristina García Cepeda

 

   “Por sus enormes méritos, su trabajo honesto, arriesgado y poderoso” y por sus contribuciones al engrandecimiento de la escena nacional” estuvieron: Enrique Singer, Luis de Tavira y Jaime Labastida

 

 

En una ceremonia realizada en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, la primera actriz mexicana Rosenda Monteros (1935) recibió la Medalla Bellas Artes “por sus enormes méritos, su trabajo honesto, arriesgado y poderoso” y por sus “contribuciones al engrandecimiento de la escena nacional”.

 

Así lo dijo al hacer entrega de la presea la directora general del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), María Cristina García Cepeda, luego de escuchar los elogiosos comentarios acerca de la trayectoria de la actriz mexicana en voz de los directores de escena Enrique Singer y Luis de Tavira, y del escritor  Jaime Labastida.

 

Rosenda Monteros, actriz, bailarina, maestra, directora, productora, fue galardonada, también, por sus 60 años de trabajo ininterrumpido como actriz de teatro, cine y televisión, y por poner su conocimiento al servicio de la palabra, como hicieron notar los invitados a la celebración.

 

Enrique Singer dijo que con dicho reconocimiento no sólo se premia el trabajo y el esfuerzo de Rosenda Monteros sino también el lugar que tiene el actor en el intrincado mecanismo creativo del arte escénico. En ese sentido, aseguró, el “teatro no es sin el actor, pues el actor es el epicentro, el destino del trabajo de dramaturgos, directores, escenógrafos y demás creativos. Es el sujeto donde confluyen las miradas, se condensan las ideas y se encarnan las emociones”.

 

 

La crisis como reality show   
José Luis Avendaño C.
En la jerga periodística de Estados Unidos existe el dicho: bad news make good news, esto es, que las malas noticias hacen buenas noticias; noticias que, generalmente, nos hablan de hechos de violencia y sangre, que son las que venden y que todos comentan, siguiendo un guion preestablecido. Se incluyen desastres de todo tipo, naturales o provocados por el hombre, escándalos de personajes públicos, sean políticos o estrellas del espectáculo (muchos políticos se comportan como tales) y, naturalmente, las guerras, inducidas por el mal. Comentarios y opiniones bajo el tamiz de los medios: ya mediatizados, y para los que existen diarios, revistas y espacios en radio, televisión e internet, especializados en este tipo de noticias.
El resultado, buscado, es que, en los medios y comentarios en la calle, predomina el sensacionalismo o amarillismo, que satura los espacios y las mentes, hasta llegar a la desinformación, y sirve de mecanismo de distracción, donde la reflexión es mínima, a fin de olvidarnos, aunque sea momentáneamente, de lo importante. Es lo que sucede con la recaptura de Joaquín El Chapo Guzmán, a la se le agrega la entrevista que concedió al actor Sean Penn, en octubre pasado, pero publicada hasta el día siguiente de su recaptura, por la revista Rolling Stone; entrevista en presencia de la actriz Kate del Castillo, protagonista de la telenovela La reina del sur, y con el proyecto para hacer una película sobre la vida del capo. Recuérdese que hace unos años la revista Forbes lo incluyó en su lista de los hombres más ricos del mundo, al lado de Bill Gates y Carlos Slim.
Lo que resulta cuestionable no es el espacio o tiempo que se le dedica a una noticia, sino el tratamiento que se haga de ella, y que debiera ir más allá del ruido mediático que de suyo genera el personaje en cuestión, con el obvio sesgo melodramático de cualquier telenovela en la que, como en los noticiarios, domina la imagen. Al mismo tiempo, la crisis, de la que cada día vivimos un capitulo diferente (hoy con la caída libre del petróleo y la moneda) parece ser un personaje secundario o de soporte de esta tragicomedia en que se ha convertido la vida nacional. Somos, la mayoría, personajes de relleno, actuamos de extras y, por lo tanto, somos desechables, prescindibles. Sin embargo, somos también los consumidores de estas historias que son más rojas que rosas, no apto para horario infantil… aunque así nos tratan los medios. 
Tomemos, por ejemplo, la portada del diario La Jornada, del 18 de enero de 2016: Acompañado de una imagen del actor durante el programa 60 Minutes (CBS), transmitido el día anterior, la cabeza: “Penn: La política antidrogas afecta a todos”, y abajo el porqué de su entrevista con El Chapo: “Buscaba mayor debate, pero fracasé”. Salió sacrificado por autoridades y el propio  gremio periodístico, que tildó la entrevista de un desperdicio. De cualquier manera, deslizó información interesante: que un consorcio quería invertir con él (o al contrario: aceptaría dinero de El Chapo). Queda pendiente quiénes lo ayudaron a escapar, su red financiera y sus socios o amigos, políticos y hombres de negocios. Un melodrama que continúa, con capítulos adicionales para husmear en la relación de Guzmán Loera con la actriz y productora Kate del Castillo. Para hacernos olvidar, tantito, las desventuras del peso y el petróleo.
Por eso, la crisis también vende. Todavía, hace algunos años, la economía era objeto de páginas y revistas especializadas. Generalmente, espacios áridos y difíciles de comprender para el simple mortal y hombre de la calle. Con la crisis, cada vez más profunda y recurrente, la economía saltó a las primeras páginas de los diarios y, por tanto, la necesidad de una explicación, en lenguaje comprensible. Y su discusión se extiende tanto a los hombres de negocios como a las marchantas amas de casa, desempleados y jubilados, a quienes les escamotean sus pensiones; es decir, a los mercados en sentido amplio, más allá de las bolsas de valores, que afecta los bolsillos.  
Nuestra atención se ha centrado más en la pobreza (en México, situación que afecta a más del 80 por ciento de la población si tomamos en cuenta las carencias sociales), que en la desigualdad. A raíz de la crisis de 2008 y la irrupción del movimiento Ocupa Wall Street, la desigualdad pasó a ocupar un lugar privilegiado en los análisis económicos, sociales y políticos, que se sintetizaron en el esquema: 1%-99%, que enfrentó a WS con Main Street, es decir, con el hombre de la calle, de a pie. Es una crisis que desnudó al sistema, pues mientras un puñado de ejecutivos recibió millones de dólares de compensación por sus bancos y empresas en quiebra, miles de personas y familias perdieron ingresos, ahorros, empleos y viviendas. Se reveló, también, que las políticas públicas subsidian o, en el mejor caso, rescatan más a los ricos.
En la misma edición de La Jornada, debajo de las declaraciones de Sean Penn, aparece otra noticia no menos impactante: “Oxfam: 1% de ricos, con más riqueza que el resto de la población”, y la explicación: “Impuestos a modo y paraísos fiscales favorecen a los grandes capitales”. La organización precisa que 62 personas (un año antes, 80 personas) concentran “exactamente lo mismo que la mitad más pobre del mundo” (3.5 mil millones de personas). La misma tendencia se sigue en México, donde cuatro personas pasaron de acaparar el dos por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) en 2002 al nueve por ciento del PIB en 2014. Es casi una ley del capitalismo, que las crisis reconcentran el ingreso y la riqueza, cada vez en menos manos. El título del informe sobre nuestro país lo dice todo: “Desigualdad extrema en México. Concentración del poder económico y político” (poderes que se entrelazan), en el que se concluye, dice la nota, que “la acumulación de capital lastra el crecimiento, genera sociedades más injustas y violentas y limita las políticas de reducción de la pobreza”. Consecuencia, digo, de 33 años de un modelo neoliberal. Lo peor es que se insiste en lo mismo: las reformas estructurales y los acuerdos comerciales no harán más que profundizar la exclusión de los desechables.

 

Una mala telenovela. ¿O un pésimo reality show
Una trinchera más, por la ciudad
José Luis Avendaño C.
Las luchas y resistencias (por pervivir), desde abajo, son múltiples y variadas: van desde lo local hasta lo global, pasando por lo nacional y regional; reivindican lo mismo derechos a conquistar, que por defender; van pos de autonomías, que contra la autoridad: violencia del y desde el Estado, que opera, muchas veces, como agente de intereses privados. Las causas de organizarse son tantas, como necesidades y reclamos existen: por tierra, por vivienda, por agua, por educación… y un largo etcétera.
Así como se descubren tumbas –“no son de nuestros muertos”, pero deben ser de alguien—, de la misma manera se abren distintas trincheras de lucha y resistencia (la más vieja, la de los pueblos originarios), que en un primer momento brillan con intensidad, con luz propia, pero que el tiempo termina por desgastar, diluir y apagar, o que el Estado (sus aparatos ideológicos) terminan por mediatizar. Socialmente, no hay diferencia alguna entre extinción y exterminio. El resultado es que el país se halla plagada de hoyos y barrancos, que nunca se llenan y colman, y que permanecen como heridas abiertas.
Y se crean frentes, movimientos, organizaciones y partidos, que se suponen que éstos nos representan frente al Estado, la autoridad, el poder, que es visto como el mal gobierno. Anteriormente –antes del neoliberalismo, como sinónimo del capitalismo salvaje—, se decía: el pueblo, pero para que el concepto sea incluyente (resulta de mal gusto ser pueblo), hoy se hace referencia a la sociedad civil o, mejor dicho, a la ciudadanía, clásico concepto de la Revolución Francesa. Pero, Estados y gobiernos poseen y hacen sus propias organizaciones y partidos, que poseen un carácter tutelar o clientelar, que mediatizan y desactivan el potencial explosivo de demandas y reclamos sociales.
Ahora, un nuevo frente de lucha ciudadana se abre en el país o, mejor dicho, en la ciudad de México, que busca su autonomía, como la entidad 32 de la nación. Una larga lucha desde 1824, cuando se establece el sistema federal, y cuyo destino se signó un siglo después, cuando Álvaro Obregón, como candidato (re)electo, aún presidente, desapareció los municipios de la ciudad capital, la subordinó a los poderes federales e hizo de sus habitantes ciudadanos de segunda.
La ciudad de México es un ejemplo del centralismo dominante. Después de un largo peregrinaje desde la mítica Aztlán, los mexicas arribaron en 1325. Mediante guerras y alianzas, impusieron su hegemonía a la mayoría de los pueblos circunvecinos, y cuando llegaron los españoles, en 1519, y luego de la conquista, dos años después, el vasto territorio pasó a ser, primero, Nueva España, y luego, México, no obstante que se encontraba habitado por decenas de pueblos no mexicas. El escudo nacional, por ejemplo, únicamente ratifica un centralismo que se ha acabado por imponer, en medio de las tensiones entre centralistas y federalistas, desde hace 190 años.
Desde que se hizo del poder en 1988, una de las banderas del Partido de la Revolución Democrática (PRD) es que la ciudad de México, asiento del poder federal –de ahí su denominación de Distrito Federal— se convierta en el estado 32, con plena autonomía. Y hasta ahora, es que parece que se alcanzará ese estatus. Sin embargo, el proceso tiene muchas lagunas (haciendo un símil al espacio original de la ciudad de México).
Fue, en principio, la moneda de cambio para que el PRD suscribiera el Pacto por México, que posibilitó la aprobación de la serie de reformas estructurales pendientes (energética y en telecomunicaciones, a la cabeza), con el que pretende mover México, según el eslogan gubernamental. El resultado, después de tres años, es que la economía apenas crece (siguiendo la tendencia de los últimos cinco sexenios neoliberales), y cuya característica es la inseguridad, sea personal, familiar, laboral o social. Un movimiento, dentro de la restauración priista, en reversa.  
El pasado fin de semana, convocados por Morena, un grupo de ciudadanos se reunieron para iniciar “la defensa legal y política de la ciudad de México”, de cara a la reforma constitucional para el Distrito Federal y, para el efecto, de la Asamblea Constituyente de la Ciudad de México. La discusión se centra en la composición de esa asamblea y del proyecto de Constitución (que debe ser aprobada a más tardar el 31de enero de 2017) que proviene éste del GDF, sin la ciudadanía.
De cien diputados constituyentes, 60 se elegirán e listas de los partidos políticos registrados, y en caso de ser independientes y/o ciudadanos, éstos para ser registrados deberán “contar cuando menos con la firma de una cantidad de ciudadanos equivalente al uno por ciento de la lista nominal de electores del Distrito Federal”, esto es, alrededor de 67 mil 500. Una cantidad difícil de alcanzar, con el tiempo encima, pues la fecha límite para ser elegidos es el 15 de febrero.
Además, habrá 14 diputados, designados por la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados, “seis designados por el Presidente de la República” y otros “seis designados por el Jefe de Gobierno del Distrito Federal”. En total, 26 más, con que se asegura la autoridad (federal y local, lo mismo) tener las dos terceras partes de la votación que se requiere para ser aprobada la Constitución, donde los alcaldes no tendrán facultades ejecutivas. O sea que, mesmamente, todo siga igual.
Al no tomar en cuenta la voz de la ciudadanía, dicha iniciativa está cucha, pues ya conocemos de qué pie cojea el GDF. Por ello, diferentes organizaciones convocan, para el 4 y 5 de febrero, a la instalación de un Congreso Popular Constituyente. Otra trinchera, otra lucha desde abajo.
 
Una voz necesaria
Por José Luis Avendaño
Eduardo Galeano (1940-2015), murió el pasado 15 de abril. Uruguayo, latinoamericano y universal, rompió la (falsa) barrera entre periodismo y literatura. El 2 de diciembre, la Universidad de Guadalajara le concedió, post mortem, el doctorado honoris causa, que su esposa, Helena Villagra, dedicó a los 43 estudiantes desaparecidos de la Escuela Normal de Ayotzinapa, Guerrero, el 26 de septiembre de 2014, hace 15 meses.
Villagra dijo: “Dedico en su nombre este doctorado honoris causa otorgado por la U de G a la lucha de esos Nadies doctorados en Ayotzinapa, los queridos 43, que le han enseñado al mundo que los músculos de la conciencia son antídotos contra el espanto, y que en estos tiempos en que no abunda la solidaridad, hay muchos corazones decentes que laten juntos”.
A manera de celebración, dos textos de Galeano:
Derecho al delirio
El aire estará libre de todo veneno que no venga de los miedos humanos y de las humanas pasiones.
La gente no estará manejada por el automóvil, ni será programada por la computadora, ni será comprada por el supermercado, ni será mirada por el televisor.
El televisor dejará de ser el miembro más importante de la familia. La gente trabajará para vivir, en lugar de vivir para trabajar.
Se incorporará a los códigos penales el delito de la estupidez que cometen quienes  viven por tener o por ganar, en vez de vivir por vivir no más.
Como canta el pájaro, sin saber que canta, y como juega el niño, sin saber que juega.
En ningún país irán presos los muchachos que se nieguen a cumplir el servicio militar, sólo los que quieran cumplirlo.
Los economistas no llamaran nivel de vida al nivel de consumo; ni llamará calidad de vida a la cantidad de cosas.
Los cocineros no creerán que a las langostas les encanta que las hiervan vivas. Los historiadores no creerán que a los países les encanta ser invadidos.
El mundo ya no estará en guerra contra los pobres, sino contra la pobreza. Y la industria  militar no tendrá más remedio que declararse en quiebra.
La comida no será una mercancía, ni la comunicación un negocio. Porque la comida y la comunicación son derechos humanos.
Nadie morirá de hambre, porque nadie morirá de indigestión. Los niños de la calle no serán tratados como si fueran basura, porque no habrá niños de la  calle.
Los niños ricos no serán tratados como si fueran dinero, porque no habrá niños ricos.
La educación no será el privilegio de quienes puedan pagarla, y la policía no será la maldición de quienes no puedan comprarla.
La justicia y la libertad, hermanas siamesas, condenas a vivir separadas, volverán a juntarse, volverán a juntarse bien pegaditas, espalda con espalda.
En Argentina, las locas de la Plaza de Mayo, serán un ejemplo de salud mental, porque ellas se negaron a olvidar en los tiempos de la amnesia obligatoria.
La perfección, la perfección seguirá siendo el aburrido privilegio de los dioses. Pero en este mundo, en este mundo chabón y jodido, cada noche se vivirá como si fuera la última y cada día como si fuera el primero.
Aunque no podemos adivinar el tiempo que será, si tenemos al menos el derecho a imaginar el que queremos que sea.
Las Naciones Unidas han proclamado extensas listas de derechos humanos, pero la inmensa mayoría de la humanidad no tiene más que el derecho de ver, oír y callar.
¿Qué tal si empezamos a ejercer el jamás proclamado derecho de soñar? ¿Qué tal si deliramos por un ratito?, al fin del milenio, vamos a clavar la mirada más allá de la infamia para adivinar otro mundo posible.
 
El zapato
En 1919, la revolucionaria Rosa Luxemburgo fue asesinada en Berlín.
Los asesinos la rompieron a golpes de fusil y la arrojaron a las aguas de un canal.
En el camino, ella perdió un zapato.
Alguna mano recogió ese zapato, tirado en el barro.
Rosa quería un mundo donde la justicia no fuera sacrificada en nombre de la libertad, ni la libertad fuera sacrificada en nombre de la justicia.
Cada día, alguna mano recoge esa bandera.
Tirada en el barro, como el zapato.
 

 

(¡Feliz 2016!)

Estamos integrando las publicaciones 2016

La Crítica de Teatro en México, fue presentado en Querétaro, diciembre 2015

Paco Rabell condujo el panel

Esta pintura de Manuel Zardain se llama "Se casó tacho con Tencha la del ocho" como la obra de los Rabell

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